Comercio
En los últimos años los países pobres han sido presionados por la Organización Mundial del Comercio y sus socios comerciales en los países ricos para que reduzcan sus aranceles de importación y abran su sector de servicios a empresas extranjeras.
Al mismo tiempo, los países desarrollados continúan subsidiando su agricultura y protegiendo sus industrias textiles y otras contra la competencia de los países pobres. Como resultado, los países pobres experimentan déficits comerciales y una reducción de sus ingresos fiscales, dado que los aranceles aduaneros son una importante fuente de ingresos para los gobiernos de países en los que predomina la agricultura y el sector informal (que no paga impuestos) de la economía está muy expandido. Para cubrir sus cuentas, los países se endeudan. Por lo tanto, en lugar de ser un mecanismo de desarrollo social, el comercio termina drenando los ya limitados recursos nacionales.
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