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La gran subasta del mercado del suministro de agua
Irina Moulechkova; Plamenka Markova
Bulgarian Gender Research Foundation
Los servicios del suministro del agua, la electricidad, la salud y el transporte, otrora monopolios del Estado, han sido privatizados. Este informe se concentra en la privatización del agua, caracterizada por la falta de transparencia y la ineficacia, tarifas más elevadas y falta de mejoras en la infraestructura. La reestructura del sector del suministro del agua tuvo consecuencias adversas para la situación social y económica de la población, ya que los precios más altos socavaron el ingreso real de las familias.
La estrategia
gubernamental para el suministro del agua
De acuerdo con la estrategia
propuesta de desarrollo, transformación y administración del suministro del
agua, que será adoptada a fines de 2002 por el Ministerio de Desarrollo
Regional y Obras Públicas, hacen falta BGL 7.700 millones (aproximadamente USD
3.850 millones) en inversión extranjera privada para mejorar el abastecimiento
de agua del país. Entre las fuentes de recursos financieros se encuentran, además
del sector privado, los fondos que otorga la UE como paso previo a la
incorporación al bloque y la inversión estatal directa. Los parámetros
concretos de la distribución de las inversiones quedarán de manifiesto en el
Programa Nacional de Desarrollo Económico y Regional. El problema principal es
la ineficacia en la administración del abastecimiento del agua realizada por 51
empresas estatales y municipales (que proveen el agua potable y el saneamiento)
y las enormes pérdidas en la transferencia del agua debidas a la
infraestructura antigua, de la cual debe modernizarse aproximadamente el 90%. El
resultado es el elevado costo que tiene el agua potable para los consumidores.
El Banco Mundial ha exigido
una estrategia nueva para la participación del sector privado en el
abastecimiento del agua, que incluya una concesión, seguida de contratos para
la administración y servicios concretos. La estrategia de la privatización
implica modalidades mixtas de administración, como el plan para que el inversor
privado construya la propiedad, la utilice por un lapso dado y finalmente
transfiera la propiedad del bien al Estado.
El gobierno pretende implementar la estrategia de concesión en otras ciudades
grandes, como Khaskovo, Pernik, Kyustendil, Dimitrovgrad, Vidin, Montana,
Vratza, etc. El gobierno sostiene que la principal ventaja de la política de
concesión es el elevado monto de inversión privada previsto y la posibilidad
de que el Estado o el municipio tengan el control sobre los inversores. Pero
ahora que la propuesta ha sido rechazada en Varna y Schoumen, no se sabe si
otras ciudades adoptarán el modelo.
El
caso de Sofia Water
El usufructo del suministro
del agua en Sofía se otorgó por concesión a la compañía extranjera
International Water Ltd., a fines de 1999. En 1998-1999, veinte empresas
extranjeras expresaron su interés preliminar en administrar el suministro de
agua potable y el saneamiento de la capital, además de reparar la
infraestructura existente. El 6 de octubre de 1999, International Water Ltd. (un
consorcio entre la estadounidense Bechtel Enterprise y la británica United
Utilities International), ganadora de la licitación en la que participaron
cuatro empresas (entre ellas Vivendi y la compañía francesa Lyonnaise des
Eaux, que también pretendió tomar parte en la licitación de Varna y Schoumen,
pero en consorcio con Aqua Mundi), firmó un contrato de concesión de 25 años
con el municipio de Sofía. La Sofia Water Joint Stock Company (Aguas Sofía
S.A.) se fundó con 75% de las acciones pertenecientes a International Water
Ltd. y 25% en poder del municipio de Sofía. En noviembre de 1999, expertos de
Raiffeisen Investment (un grupo internacional de consultores) advirtieron que
era probable que International Water Ltd. no pudiera invertir en Sofia Water
debido a la falta de demanda por las acciones de la compañía en los mercados
internacionales de finanzas y a la incertidumbre acerca de la situación
financiera de la compañía y su capacidad de inversión.
Mala
gestión, precios más elevados e inexistencia de infraestructura nueva
Pronto quedó en evidencia
que International Water Ltd. no podría cumplir sus obligaciones contractuales.
En julio de 2002, el municipio de Sofía acusó a International Water de
violaciones contractuales y mala gestión. La mayoría de los consumidores
fueron obligados a pagar por anticipado tarifas demasiado elevadas debido a
errores en la medición del consumo de agua.
Los medios de comunicación divulgaron el caso de una anciana jubilada que vivía
en un apartamento y recibió una cuenta de agua como si tuviera una piscina olímpica.
El concesionario atribuyó el problema a un error del nuevo sistema informático.
Las tarifas vigentes (para
familias y empresas) del agua potable son muy elevadas, con la excusa de que los
equipos de abastecimiento del agua son muy viejos y necesitan modernizarse. A la
compañía Sofia Water también se la acusa de ignorar las quejas de
consumidores relativas a su respuesta tardía a las emergencias (por ejemplo,
fallas en la red central del suministro del agua y la subsiguiente inundación
de calles, sótanos, etc.); el cese arbitrario del suministro en viviendas y
distritos individuales, y el caos en el servicio prestado. La transparencia
prometida por la compañía británica se disipó. Además, el municipio de Sofía
tomó partido indirectamente por el inversor británico contra los intereses de
los contribuyentes al no aprovechar su derecho de control como miembro de la
compañía de sociedad anónima, Sofia Water. Otras quejas contra la nueva compañía,
como el hecho de que la nueva infraestructura, es decir los nuevos contadores de
agua, no cumplen con la normativa vigente y la baja presión del agua en los
pisos altos, están actualmente en discusión.
Debido a la mala gestión, el
municipio amenazó con cancelar el contrato con el inversor extranjero. Sin
embargo, no se tomaron medidas concretas. Mientras, se sucedieron otros escándalos,
como el nombramiento de subcontratistas para mantener la infraestructura.
Juristas sostienen que los procedimientos de selección y designación de los
cuatro subcontratistas de la empresa también violaron el contrato.
¿Quién es el
propietario?
International Water Ltd.
vendió sus acciones de la compañía Sofia Water, pero el público no conoce la
identidad del nuevo propietario, aunque este inversor controla el abastecimiento
del agua de 1,3 millones de consumidores. Aunque el alcalde de Sofía asegura
que tiene información extraoficial acerca de la venta, el nuevo contrato debe
ser aprobado por el Consejo Municipal de Sofía y el Banco Europeo de
Reconstrucción y Desarrollo (BERD), siendo
ésta última la institución que financia el contrato de concesión. El Comité
Nacional de Abastecimiento del Agua anunció que la International Water Ltd. no
estaba registrada en Gran Bretaña, sino en los Países Bajos, para beneficiarse
con el sistema tributario que beneficia a las compañías extranjeras que operan
en un tercer país.
¿Dónde termina la
cuenta?
Aunque el contrato de concesión
estipulaba que las tarifas iniciales se mantendrían los primeros tres años, el
precio del agua aumentó dos veces durante el segundo año del contrato. Sofia
Water también exigió un incremento adicional de 16-17% en octubre de 2002,
debido a la necesidad urgente de reparar el embalse de la represa Beli Izkar,
una de las principales fuentes de agua potable de la capital. El Ayuntamiento de
Sofía no autorizó el pedido para subir el precio hasta fines de 2002,
argumentando que la inflación es baja y controlada (dado que Bulgaria se rige
por un Consejo Monetario) y que el contrato obliga a la compañía a modernizar
toda la infraestructura de suministro del agua, incluyendo el embalse de la
represa como parte del sistema.
Omonit,
el organismo regulador, descubrió que los propietarios iniciales de Sofia Water
declararon haber gastado USD 6,2 millones, pero la empresa sólo presentó
documentación por USD 1,9 millones. El inversor justifica el gasto con la
elevada comisión que debió pagar al BERD y a los consultores de Price Waters
Coopers. No existe información acerca de qué servicios están incluidos en la
tarifa.
Los medios revelaron que el
BERD otorgó a Sofia Water un préstamo de EUR 35 millones para la reparación
de la infraestructura del suministro del agua y entregó EUR 15 millones de esa
cifra el 22 de diciembre de 2000. De esta cantidad, EUR 13,5 millones fueron
transferidos fuera del país por United Utilities International e International
Water Ltd. La documentación pertinente fue presentada por expertos
independientes en enero de 2001 a parlamentarios búlgaros de todos los partidos
políticos en las tres regiones electorales de Sofía. Es evidente que no sólo
el municipio toma partido por el inversor extranjero (quienquiera que sea), sino
que también lo hace el Estado en general, incluyendo al Parlamento y al
Ministerio de Desarrollo Regional y Obras Públicas, al ignorar el dudoso
cumplimiento del contrato, que indudablemente afecta los intereses de
consumidores del agua y de los contribuyentes.
El caso de Sofía se
caracteriza no sólo por el incremento ilegal de las tarifas del agua para la
población, facturas excesivamente elevadas y pago por agua no consumida, sino
también por la inexistencia de una estrategia de largo plazo para la reparación
del sistema de abastecimiento del agua. Los proyectos de reconstrucción son
habituales en los casos de emergencias, y por tanto el agua puede cortarse en
cualquier momento. Algunos proyectos de reconstrucción comenzaron en el verano
boreal de 2002, pero éstos no afectan sistemáticamente a la infraestructura
integral del agua de la capital. La reconstrucción parcial del embalse de la
represa de Beli Iska fue una de las justificaciones de Sofia Water por el
incremento del 16% en las tarifas del agua a partir del 5 de octubre de 2002.
Por otra parte, en su oferta para obtener el contrato, el inversor extranjero
inicial prometió BGL 81 millones en inversiones para 2002 y BGL 340 millones
para los 15 años siguientes. El ganador propuso el precio más alto para los
derechos por la concesión y el monto más elevado de las inversiones ofrecidas.
Todos estos parámetros fueron incluidos como las principales disposiciones del
contrato de concesión.
La gran venta
La privatización de las
empresas de suministro del agua en otras localidades también resultó en la
falta de transparencia y la ineficacia a la hora de reparar infraestructura
vieja. Con la modificación de las leyes referidas al agua, la infraestructura
– la red de cañerías, estaciones de bombeo y estaciones purificadoras – se
retirarán de los bienes de las compañías como propiedad estatal o municipal
según distintas modalidades jurídicas. El usufructo de estos bienes quedará
en poder de los inversores privados. El proceso comenzará en 2003, ya que para
fines de 2002 estará vigente la ley para la reglamentación nacional del
sector. Un nuevo organismo que supervisará la calidad y el nivel del servicio,
así como el precio del agua, estará vigente a principios de 2004.
Por consiguiente, la gran
venta del sector comenzará en 2003. El concesionario seleccionado tendrá el
derecho de administrar el suministro de agua por un período de hasta 35 años
tras la firma del contrato, cuyas condiciones podrán extenderse por
consentimiento mutuo de las partes, según decisión del Consejo de Ministros
(el organismo ejecutivo según el artículo 6 de la Ley sobre Concesiones), pero
no por más de 50 años (artículo 3 de la Ley sobre Concesiones). A cambio, se
exige cierta cantidad de inversión. Por ejemplo, para el plan fallido en Varna
y Shoumen, el monto mínimo anunciado ascendía a USD 108-110 millones. En este
caso, para evitar los escándalos que azotaron a Sofia Water, está previsto que
la ley reglamente y controle las inversiones y la aplicación del contrato. Sin
embargo, debe subrayarse que el proceso de privatización y liberalización del
mercado de suministro del agua está influido por consultores extranjeros bien
remunerados que promueven sus propios intereses y los de potenciales inversores
extranjeros a costa de los contribuyentes.
Los derechos afectados
El derecho a un nivel de vida
decoroso, como se acordó en la Declaración de Metas de Desarrollo del Milenio,
de las Naciones Unidas, significa que los Estados deben garantizar que todos los
acuerdos comerciales contraídos bajo los auspicios de la OMC, así como el
proceso de privatización y liberalización de los servicios públicos básicos,
no pondrán en riesgo la situación social y económica de sus ciudadanos, ni
sus derechos fundamentales a la vida y el desarrollo, como se estipula en el artículo
8 (1) de la Declaración de Naciones Unidas sobre el Derecho al Desarrollo.
Las Instituciones Financieras
Internacionales siguen insistiendo en comercializar servicios propios del ámbito
público y no comerciales, argumentando que las inversiones en estos ámbitos
tendrán un efecto importante en el crecimiento y la reducción de la pobreza, y
que deben incrementarse drásticamente atrayendo nuevas fuentes de financiación.
Sin embargo, es claro que la privatización y la liberalización de los
servicios públicos básicos, sin ninguna medida protectora del Estado, podrían
conducir al empobrecimiento de la población en general y la violación del
derecho a la vida, el derecho a un nivel decoroso de vida y el derecho al
desarrollo. Toda política similar privaría a los ciudadanos de su derecho a
recibir protección económica y social de parte del Estado. La reestructura del
sector del suministro del agua en Bulgaria ejerció un impacto negativo en la
situación social y económica de la población, ya que los precios más altos
han minado los ingresos reales de las familias.
Recomendaciones
El gobierno búlgaro debe
tomar todas las medidas posibles para minimizar los efectos negativos de la
privatización y la liberalización de los servicios básicos, mediante la
inclusión de parámetros para la protección de los derechos sociales y económicos
de los ciudadanos y de su seguridad social en el proceso de negociación con la
OMC, el FMI y la UE. El Estado debe cumplir sus obligaciones internacionales
previas, asumidas en acuerdos internacionales de los cuales Bulgaria es parte,
entre ellos el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y
Culturales.
Bulgaria debe incluir
mecanismos viables para el control y la supervisión de inversores privados
nacionales y extranjeros en los sectores de servicios en su legislación
nacional, antes de que avance la liberalización de los mismos.
El Estado debe emprender las
debidas medidas legislativas y de otro tipo para evitar y limitar la corrupción
entre los organismos estatales y municipales en el proceso de liberalización
del comercio de servicios que se impone externamente.
Bibliografía
Información
de los órganos de prensa “Capital”, “Monitor”, “Trud” y
“Banquero”.
Informe
de la Asociación de Protección al Consumidor sobre la concesión del agua.
“Water
and Poverty”, declaraciones de J. Saghir, Director de Energía y Agua, Banco
Mundial, en la inauguración del Día del Agua, la Salud y la Pobreza,
WaterDome, 2 de septiembre de 2002 en CMDS, Johannesburgo.
Ariel
Dinar y Ashok Subramanian, Editores. “Water Pricing Experiences: an International Perspective”. Trabajo
técnico del Banco Mundial 386, 31 de octubre de 1997.
Paul
Holden y Mateen Thobani. “Tradable Water Rights: a Property Rights Approach to
Resolving Water Shortages and Promoting Investment”. Documento de
trabajo de investigación 1627, 31 de julio de 1996.
Todos los meses los consumidores de Sofía pagan USD 2,6 millones por el
agua potable, 36% del cual se pierde debido a la infraestructura
deteriorada, al robo y a empresas no registradas. Cada día circulan 700 mil
metros cúbicos de agua por las cañerías de Sofía, mientras los
consumidores reciben, en realidad, sólo 448 mil metros cúbicos.
La estrategia
gubernamental para el suministro del agua
De acuerdo con la estrategia
propuesta de desarrollo, transformación y administración del suministro del
agua, que será adoptada a fines de 2002 por el Ministerio de Desarrollo
Regional y Obras Públicas, hacen falta BGL 7.700 millones (aproximadamente USD
3.850 millones) en inversión extranjera privada para mejorar el abastecimiento
de agua del país. Entre las fuentes de recursos financieros se encuentran, además
del sector privado, los fondos que otorga la UE como paso previo a la
incorporación al bloque y la inversión estatal directa. Los parámetros
concretos de la distribución de las inversiones quedarán de manifiesto en el
Programa Nacional de Desarrollo Económico y Regional. El problema principal es
la ineficacia en la administración del abastecimiento del agua realizada por 51
empresas estatales y municipales (que proveen el agua potable y el saneamiento)
y las enormes pérdidas en la transferencia del agua debidas a la
infraestructura antigua, de la cual debe modernizarse aproximadamente el 90%. El
resultado es el elevado costo que tiene el agua potable para los consumidores.
El Banco Mundial ha exigido
una estrategia nueva para la participación del sector privado en el
abastecimiento del agua, que incluya una concesión, seguida de contratos para
la administración y servicios concretos. La estrategia de la privatización
implica modalidades mixtas de administración, como el plan para que el inversor
privado construya la propiedad, la utilice por un lapso dado y finalmente
transfiera la propiedad del bien al Estado.
El gobierno pretende implementar la estrategia de concesión en otras ciudades
grandes, como Khaskovo, Pernik, Kyustendil, Dimitrovgrad, Vidin, Montana,
Vratza, etc. El gobierno sostiene que la principal ventaja de la política de
concesión es el elevado monto de inversión privada previsto y la posibilidad
de que el Estado o el municipio tengan el control sobre los inversores. Pero
ahora que la propuesta ha sido rechazada en Varna y Schoumen, no se sabe si
otras ciudades adoptarán el modelo.
El
caso de Sofia Water
El usufructo del suministro
del agua en Sofía se otorgó por concesión a la compañía extranjera
International Water Ltd., a fines de 1999. En 1998-1999, veinte empresas
extranjeras expresaron su interés preliminar en administrar el suministro de
agua potable y el saneamiento de la capital, además de reparar la
infraestructura existente. El 6 de octubre de 1999, International Water Ltd. (un
consorcio entre la estadounidense Bechtel Enterprise y la británica United
Utilities International), ganadora de la licitación en la que participaron
cuatro empresas (entre ellas Vivendi y la compañía francesa Lyonnaise des
Eaux, que también pretendió tomar parte en la licitación de Varna y Schoumen,
pero en consorcio con Aqua Mundi), firmó un contrato de concesión de 25 años
con el municipio de Sofía. La Sofia Water Joint Stock Company (Aguas Sofía
S.A.) se fundó con 75% de las acciones pertenecientes a International Water
Ltd. y 25% en poder del municipio de Sofía. En noviembre de 1999, expertos de
Raiffeisen Investment (un grupo internacional de consultores) advirtieron que
era probable que International Water Ltd. no pudiera invertir en Sofia Water
debido a la falta de demanda por las acciones de la compañía en los mercados
internacionales de finanzas y a la incertidumbre acerca de la situación
financiera de la compañía y su capacidad de inversión.
Mala
gestión, precios más elevados e inexistencia de infraestructura nueva
Pronto quedó en evidencia
que International Water Ltd. no podría cumplir sus obligaciones contractuales.
En julio de 2002, el municipio de Sofía acusó a International Water de
violaciones contractuales y mala gestión. La mayoría de los consumidores
fueron obligados a pagar por anticipado tarifas demasiado elevadas debido a
errores en la medición del consumo de agua.
Los medios de comunicación divulgaron el caso de una anciana jubilada que vivía
en un apartamento y recibió una cuenta de agua como si tuviera una piscina olímpica.
El concesionario atribuyó el problema a un error del nuevo sistema informático.
Las tarifas vigentes (para
familias y empresas) del agua potable son muy elevadas, con la excusa de que los
equipos de abastecimiento del agua son muy viejos y necesitan modernizarse. A la
compañía Sofia Water también se la acusa de ignorar las quejas de
consumidores relativas a su respuesta tardía a las emergencias (por ejemplo,
fallas en la red central del suministro del agua y la subsiguiente inundación
de calles, sótanos, etc.); el cese arbitrario del suministro en viviendas y
distritos individuales, y el caos en el servicio prestado. La transparencia
prometida por la compañía británica se disipó. Además, el municipio de Sofía
tomó partido indirectamente por el inversor británico contra los intereses de
los contribuyentes al no aprovechar su derecho de control como miembro de la
compañía de sociedad anónima, Sofia Water. Otras quejas contra la nueva compañía,
como el hecho de que la nueva infraestructura, es decir los nuevos contadores de
agua, no cumplen con la normativa vigente y la baja presión del agua en los
pisos altos, están actualmente en discusión.
Debido a la mala gestión, el
municipio amenazó con cancelar el contrato con el inversor extranjero. Sin
embargo, no se tomaron medidas concretas. Mientras, se sucedieron otros escándalos,
como el nombramiento de subcontratistas para mantener la infraestructura.
Juristas sostienen que los procedimientos de selección y designación de los
cuatro subcontratistas de la empresa también violaron el contrato.
¿Quién es el
propietario?
International Water Ltd.
vendió sus acciones de la compañía Sofia Water, pero el público no conoce la
identidad del nuevo propietario, aunque este inversor controla el abastecimiento
del agua de 1,3 millones de consumidores. Aunque el alcalde de Sofía asegura
que tiene información extraoficial acerca de la venta, el nuevo contrato debe
ser aprobado por el Consejo Municipal de Sofía y el Banco Europeo de
Reconstrucción y Desarrollo (BERD), siendo
ésta última la institución que financia el contrato de concesión. El Comité
Nacional de Abastecimiento del Agua anunció que la International Water Ltd. no
estaba registrada en Gran Bretaña, sino en los Países Bajos, para beneficiarse
con el sistema tributario que beneficia a las compañías extranjeras que operan
en un tercer país.
¿Dónde termina la
cuenta?
Aunque el contrato de concesión
estipulaba que las tarifas iniciales se mantendrían los primeros tres años, el
precio del agua aumentó dos veces durante el segundo año del contrato. Sofia
Water también exigió un incremento adicional de 16-17% en octubre de 2002,
debido a la necesidad urgente de reparar el embalse de la represa Beli Izkar,
una de las principales fuentes de agua potable de la capital. El Ayuntamiento de
Sofía no autorizó el pedido para subir el precio hasta fines de 2002,
argumentando que la inflación es baja y controlada (dado que Bulgaria se rige
por un Consejo Monetario) y que el contrato obliga a la compañía a modernizar
toda la infraestructura de suministro del agua, incluyendo el embalse de la
represa como parte del sistema.
Omonit,
el organismo regulador, descubrió que los propietarios iniciales de Sofia Water
declararon haber gastado USD 6,2 millones, pero la empresa sólo presentó
documentación por USD 1,9 millones. El inversor justifica el gasto con la
elevada comisión que debió pagar al BERD y a los consultores de Price Waters
Coopers. No existe información acerca de qué servicios están incluidos en la
tarifa.
Los medios revelaron que el
BERD otorgó a Sofia Water un préstamo de EUR 35 millones para la reparación
de la infraestructura del suministro del agua y entregó EUR 15 millones de esa
cifra el 22 de diciembre de 2000. De esta cantidad, EUR 13,5 millones fueron
transferidos fuera del país por United Utilities International e International
Water Ltd. La documentación pertinente fue presentada por expertos
independientes en enero de 2001 a parlamentarios búlgaros de todos los partidos
políticos en las tres regiones electorales de Sofía. Es evidente que no sólo
el municipio toma partido por el inversor extranjero (quienquiera que sea), sino
que también lo hace el Estado en general, incluyendo al Parlamento y al
Ministerio de Desarrollo Regional y Obras Públicas, al ignorar el dudoso
cumplimiento del contrato, que indudablemente afecta los intereses de
consumidores del agua y de los contribuyentes.
El caso de Sofía se
caracteriza no sólo por el incremento ilegal de las tarifas del agua para la
población, facturas excesivamente elevadas y pago por agua no consumida, sino
también por la inexistencia de una estrategia de largo plazo para la reparación
del sistema de abastecimiento del agua. Los proyectos de reconstrucción son
habituales en los casos de emergencias, y por tanto el agua puede cortarse en
cualquier momento. Algunos proyectos de reconstrucción comenzaron en el verano
boreal de 2002, pero éstos no afectan sistemáticamente a la infraestructura
integral del agua de la capital. La reconstrucción parcial del embalse de la
represa de Beli Iska fue una de las justificaciones de Sofia Water por el
incremento del 16% en las tarifas del agua a partir del 5 de octubre de 2002.
Por otra parte, en su oferta para obtener el contrato, el inversor extranjero
inicial prometió BGL 81 millones en inversiones para 2002 y BGL 340 millones
para los 15 años siguientes. El ganador propuso el precio más alto para los
derechos por la concesión y el monto más elevado de las inversiones ofrecidas.
Todos estos parámetros fueron incluidos como las principales disposiciones del
contrato de concesión.
La gran venta
La privatización de las
empresas de suministro del agua en otras localidades también resultó en la
falta de transparencia y la ineficacia a la hora de reparar infraestructura
vieja. Con la modificación de las leyes referidas al agua, la infraestructura
– la red de cañerías, estaciones de bombeo y estaciones purificadoras – se
retirarán de los bienes de las compañías como propiedad estatal o municipal
según distintas modalidades jurídicas. El usufructo de estos bienes quedará
en poder de los inversores privados. El proceso comenzará en 2003, ya que para
fines de 2002 estará vigente la ley para la reglamentación nacional del
sector. Un nuevo organismo que supervisará la calidad y el nivel del servicio,
así como el precio del agua, estará vigente a principios de 2004.
Por consiguiente, la gran
venta del sector comenzará en 2003. El concesionario seleccionado tendrá el
derecho de administrar el suministro de agua por un período de hasta 35 años
tras la firma del contrato, cuyas condiciones podrán extenderse por
consentimiento mutuo de las partes, según decisión del Consejo de Ministros
(el organismo ejecutivo según el artículo 6 de la Ley sobre Concesiones), pero
no por más de 50 años (artículo 3 de la Ley sobre Concesiones). A cambio, se
exige cierta cantidad de inversión. Por ejemplo, para el plan fallido en Varna
y Shoumen, el monto mínimo anunciado ascendía a USD 108-110 millones. En este
caso, para evitar los escándalos que azotaron a Sofia Water, está previsto que
la ley reglamente y controle las inversiones y la aplicación del contrato. Sin
embargo, debe subrayarse que el proceso de privatización y liberalización del
mercado de suministro del agua está influido por consultores extranjeros bien
remunerados que promueven sus propios intereses y los de potenciales inversores
extranjeros a costa de los contribuyentes.
Los derechos afectados
El derecho a un nivel de vida
decoroso, como se acordó en la Declaración de Metas de Desarrollo del Milenio,
de las Naciones Unidas, significa que los Estados deben garantizar que todos los
acuerdos comerciales contraídos bajo los auspicios de la OMC, así como el
proceso de privatización y liberalización de los servicios públicos básicos,
no pondrán en riesgo la situación social y económica de sus ciudadanos, ni
sus derechos fundamentales a la vida y el desarrollo, como se estipula en el artículo
8 (1) de la Declaración de Naciones Unidas sobre el Derecho al Desarrollo.
Las Instituciones Financieras
Internacionales siguen insistiendo en comercializar servicios propios del ámbito
público y no comerciales, argumentando que las inversiones en estos ámbitos
tendrán un efecto importante en el crecimiento y la reducción de la pobreza, y
que deben incrementarse drásticamente atrayendo nuevas fuentes de financiación.
Sin embargo, es claro que la privatización y la liberalización de los
servicios públicos básicos, sin ninguna medida protectora del Estado, podrían
conducir al empobrecimiento de la población en general y la violación del
derecho a la vida, el derecho a un nivel decoroso de vida y el derecho al
desarrollo. Toda política similar privaría a los ciudadanos de su derecho a
recibir protección económica y social de parte del Estado. La reestructura del
sector del suministro del agua en Bulgaria ejerció un impacto negativo en la
situación social y económica de la población, ya que los precios más altos
han minado los ingresos reales de las familias.
Recomendaciones
El gobierno búlgaro debe
tomar todas las medidas posibles para minimizar los efectos negativos de la
privatización y la liberalización de los servicios básicos, mediante la
inclusión de parámetros para la protección de los derechos sociales y económicos
de los ciudadanos y de su seguridad social en el proceso de negociación con la
OMC, el FMI y la UE. El Estado debe cumplir sus obligaciones internacionales
previas, asumidas en acuerdos internacionales de los cuales Bulgaria es parte,
entre ellos el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y
Culturales.
Bulgaria debe incluir
mecanismos viables para el control y la supervisión de inversores privados
nacionales y extranjeros en los sectores de servicios en su legislación
nacional, antes de que avance la liberalización de los mismos.
El Estado debe emprender las
debidas medidas legislativas y de otro tipo para evitar y limitar la corrupción
entre los organismos estatales y municipales en el proceso de liberalización
del comercio de servicios que se impone externamente.
Bibliografía
Información
de los órganos de prensa “Capital”, “Monitor”, “Trud” y
“Banquero”.
Informe
de la Asociación de Protección al Consumidor sobre la concesión del agua.
“Water
and Poverty”, declaraciones de J. Saghir, Director de Energía y Agua, Banco
Mundial, en la inauguración del Día del Agua, la Salud y la Pobreza,
WaterDome, 2 de septiembre de 2002 en CMDS, Johannesburgo.
Ariel
Dinar y Ashok Subramanian, Editores. “Water Pricing Experiences: an International Perspective”. Trabajo
técnico del Banco Mundial 386, 31 de octubre de 1997.
Paul
Holden y Mateen Thobani. “Tradable Water Rights: a Property Rights Approach to
Resolving Water Shortages and Promoting Investment”. Documento de
trabajo de investigación 1627, 31 de julio de 1996.
Todos los meses los consumidores de Sofía pagan USD 2,6 millones por el
agua potable, 36% del cual se pierde debido a la infraestructura
deteriorada, al robo y a empresas no registradas. Cada día circulan 700 mil
metros cúbicos de agua por las cañerías de Sofía, mientras los
consumidores reciben, en realidad, sólo 448 mil metros cúbicos.
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