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Violencia, inseguridad y pobreza perjudican más a los jóvenes
Dr. Wamith Khalil Al-Qassab
Iraqi Al-Amal Association
La violencia y la crisis humanitaria que sufre Iraq golpearon con especial fuerza a los y las jóvenes. Muchos de ellos deben trabajar para ayudar a mantener a sus familias, pero enfrentan una tasa de desempleo calculada en 50%. El analfabetismo de los adultos jóvenes está creciendo, principalmente porque una gran cantidad de niñas no asiste a las escuelas por razones de seguridad o por restricciones de carácter religioso. Los jóvenes entre 13 y 35 años representan 65% de las víctimas de los operativos militares y los atentados terroristas, y la mayoría de esas víctimas jóvenes son civiles.
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El
presente informe se concentra principalmente en la juventud iraquí, ya que ésta
representa un sector importante de la sociedad: 28% del total de la población
tiene entre 15 y 29 años y otro 10% entre 30 y 35. En las últimas tres décadas
las generaciones más jóvenes crecieron en una sociedad marcada por la opresión,
el despotismo y las políticas arbitrarias, y padecieron las consecuencias de
las sanciones económicas. Fueron utilizadas como instrumentos en las guerras y
como objetivos por cada facción de poder que quiere controlar el país y
obligadas a asimilar los cambios en las prácticas religiosas, culturales,
sociales y políticas. La violencia y la crisis humanitaria se transformaron en
parte de la vida cotidiana. Todo esto hace que la seguridad social sea una base
más esencial que nunca para que los jóvenes puedan participar en la
reconstrucción de su nación.
La violencia limita las oportunidades laborales
Las décadas de conflictos armados hicieron de Iraq una sociedad notablemente
‘joven’. Las guerras mataron a muchos integrantes de generaciones
anteriores, e hicieron recaer en los y las jóvenes la responsabilidad de
trabajar para ayudar a mantener a sus familias. El régimen anterior obligaba a
los hombres jóvenes a cumplir el servicio militar luego de concluir sus
estudios secundarios y terciarios, pero esta práctica se interrumpió en los últimos
cuatro años, por lo que un número creciente de jóvenes inundaron el mercado
de trabajo.
La proporción de jóvenes entre las personas que buscan empleo en el sector
privado o público pasó de 30% antes de 2003 a 70% entre 2003 y 2005. Luego de
2005, la proporción de buscadores de empleo en el sector privado descendió a
50%, pero quienes buscaban empleo en el sector público pasaron de 70% en 2004 a
97% en 2007. El motivo es que los atentados terroristas contra las empresas
privadas hicieron que cada vez más gente aspire a la seguridad de un empleo con
el Estado, aunque ya tengan otro en el sector privado. Por otra parte, la
creciente actividad de los grupos guerrilleros hizo menguar las oportunidades
laborales en el sector privado, ya que la mayoría de los inversores privados se
retiran del país luego de escasos meses de trabajo. Las amenazas que implican
la violencia y el secuestro de sus empleados a partir de 2003 obligaron a muchos
propietarios de empresas extranjeras a trasladar sus actividades a zonas más
seguras o a abandonar el país definitivamente.
La economía iraquí fue esencialmente una economía de guerra desde la década
de 1980 hasta 2003, y la enorme mayoría de los recursos públicos se
canalizaron al gasto militar. En el régimen anterior los hombres jóvenes que
ingresaban al mercado laboral a los 29 años, luego de haber concluido el
servicio militar, recibían salarios entre USD 5 y USD 20 por mes en empleos públicos
y entre USD 20 y USD 50 en el sector privado. Las jóvenes trabajadoras recibían
salarios similares pero sus oportunidades laborales eran mucho menores. Entre
1990 y 2003 las familias debían percibir un ingreso de al menos USD 100 al mes
para satisfacer sus necesidades mínimas de supervivencia.
A partir de 2003, los salarios se elevaron entre USD 100 y USD 300 por mes
debido al ingreso de inversores extranjeros atraídos por la drástica reducción
en los aranceles al comercio y las oportunidades lucrativas para participar en
la reconstrucción del país, junto con un nuevo sistema salarial que fijó el
gobierno iraquí. Simultáneamente, sin embargo, los acuerdos firmados entre el
gobierno y los bancos internacionales provocaron la suba de los precios de la
gasolina y las tarifas de los servicios y el colapso del sistema de suministro
de electricidad, lo cual generó toda una nueva serie de necesidades para las
familias: el combustible para los generadores eléctricos, la calefacción y el
gas de cocina y los filtros para el agua. En consecuencia, ahora cada familia
necesita un ingreso entre USD 200 y USD 300 al mes para sobrevivir. Por lo
tanto, más que nunca, la gente joven tiene la obligación de contribuir al
ingreso familiar. Pero como la violencia continua reduce cada vez más las
posibilidades de hallar empleo fuera del Estado, y con las amenazas de los
grupos armados contra las personas que trabajan en el gobierno, muchos jóvenes
terminan quedándose en casa a la espera de asistencia.
Entre tanto, el porcentaje de mujeres que trabaja en el sector privado descendió
con el correr del tiempo porque en muchas zonas del país se aplican
restricciones a la vestimenta y la libertad de movimiento de las mujeres de
acuerdo con la religión islámica, a pesar de que la Constitución estipula que
todas las personas tienen derecho a trabajar y vivir sin discriminación.
El gobierno, con el fin de reducir la elevada tasa de desempleo de los jóvenes,
abrió oficinas donde los jóvenes se pueden inscribir para buscar trabajo. Sin
embargo, la gran cantidad de buscadores de empleo y la cantidad limitada de
oportunidades laborales crearon condiciones para la corrupción, mientras la
tasa de desempleo juvenil sigue siendo sumamente alta, estimada en hasta 50%.
Crece el analfabetismo
El gobierno siempre ha apoyado al sistema educativo y la asistencia escolar es
obligatoria para los niños y las niñas del país. Sin embargo, la violencia y
las dificultades económicas de los últimos años dejaron a muchas familias sin
respaldo y obligaron a muchos jóvenes a abandonar los estudios y a aceptar
empleos mal remunerados, aunque algunos intentan estudiar y trabajar simultáneamente.
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD, 2004) señala que
la tasa de alfabetización para jóvenes entre 15 y 24 era de 74% en 2004,
inferior a la tasa correspondiente al grupo etario de 25 a 34, lo que refleja el
deterioro del desempeño educativo. En la actualidad, algunos observadores
calculan que la tasa de alfabetización de los jóvenes entre 15 y 24 años
desciende a 55%. Este descenso en gran medida es consecuencia de la caída de la
alfabetización de las niñas, ya que cada vez más jóvenes abandonan sus
estudios, a veces por temor a que su seguridad esté en riesgo, y otras porque
deben quedarse a trabajar en sus casas.
A pesar de esta situación, las mujeres constituyeron 55,4% de las admisiones
universitarias entre los jóvenes que pudieron realizar estudios terciarios en
2006, y representaron 63,3% de las calificaciones más altas entre los
estudiantes universitarios.
A medida que los jóvenes se abrieron a la tecnología en los últimos tres años,
sus solicitudes de ingreso a instituciones de educación superior aumentaron un
14% anual. Al mismo tiempo, sin embargo, las tradiciones tribales y religiosas
afectan la capacidad de buscar una educación, ya que algunos grupos étnicos en
el sur del país prohíben a las niñas y a las jóvenes ingresar a los centros
con acceso a Internet o a las bibliotecas públicas. También hay una tendencia
creciente a segregar a los alumnos varones de las alumnas mujeres, así como
campañas contra las jóvenes que se niegan a llevar el velo.
Entre tanto, las operaciones militares hacen que en ocasiones ir a los centros
de enseñanza sea imposible durante varios días, y esta situación
evidentemente tiene un fuerte impacto en el proceso educativo. La creciente
influencia de los grupos guerrilleros en algunas escuelas y universidades obliga
a muchos estudiantes a trasladarse a otros institutos donde haya una mayoría de
estudiantes de su propio grupo étnico.
Factores como estos hacen que muchos estudiantes aspiren a completar su educación
fuera del país. Una encuesta reciente halló que 66% de los estudiantes varones
y 34% de las estudiantes mujeres preferirían estudiar en el extranjero.
La violencia y la inseguridad también tuvieron un profundo impacto en la
comunidad académica. Se calcula que hasta 2006 fueron secuestrados 172
profesores universitarios, entre 100 y 200 murieron por la violencia y 66%
dijeron temer por sus vidas. No sorprende que 3.000 académicos hayan emigrado
en los últimos años.
La mayoría de las víctimas de
operativos militares es joven
Históricamente, el gobierno ha brindado a las personas el derecho a recibir
tratamiento gratuito o con tarifas mínimas en los hospitales públicos, pero la
situación actual que padece el sector de la salud hace que este compromiso sea
imposible de cumplir.
Un informe de Oxfam International de 2007 señala que 90% de los 180 hospitales
del país carecen de recursos esenciales como materiales médicos y quirúrgicos
básicos. Su funcionamiento se ve afectado también por la destrucción de las
redes de abastecimiento de agua potable y las restricciones al suministro de
electricidad (Oxfam, 2007).
Los jóvenes entre 13 y 35 años representan 65% de las víctimas de los
operativos militares y los atentados terroristas, y la mayoría de esas víctimas
jóvenes son civiles. La gran cantidad de gente que resultó herida como
consecuencia de la violencia en curso supera la capacidad que tiene cualquier
hospital de brindar una atención adecuada. Además, la necesidad de asistencia
que tienen las personas que quedaron discapacitadas como consecuencia de las
lesiones supera ampliamente la capacidad actual del país.
Entre tanto, los atentados contra médicos y trabajadores del sector médico
provocaron la pérdida de expertos en este ámbito, lo cual ejerce presión
sobre los jóvenes egresados para que llenen los puestos vacantes. Se calcula
que desde 2004 entre 25 y 40 médicos murieron a causa de la violencia, que de
160 a 300 más fueron secuestrados y que aproximadamente 3.000 se fueron del país.
Libertades de las mujeres cada vez más restringidas
Como parte signataria de la Convención de la ONU sobre la Eliminación de Todas
las Formas de Discriminación Contra la Mujer, el Estado tiene la obligación de
“tomar todas las medidas apropiadas para eliminar la discriminación contra la
mujer practicada por cualesquiera personas, organizaciones o empresas”, así
como “modificar o derogar leyes, reglamentos, usos y prácticas que
constituyan discriminación contra la mujer”.
A pesar de ese compromiso internacional, las libertades de las mujeres se ven
cada vez más restringidas por la violencia imperante y la difusión de nuevas
ideas que buscan controlarlas en nombre de la tradición y las creencias
religiosas radicales. En las últimas cinco décadas la sociedad proporcionó a
las mujeres un grado relativamente alto de libertad, pero hoy en día crece la
influencia de las organizaciones guerrilleras y grupos armados que han limitado
severamente el desplazamiento de las mujeres prohibiéndoles, por ejemplo,
conducir automóviles o dejar sus casas sin el velo. Los operativos militares
limitan aun más las oportunidades de las mujeres ya que las obligan a trabajar
y estudiar cerca de sus casas.
Comentarios y
recomendaciones a modo de conclusión
• El
compromiso del gobierno con los derechos humanos y las convenciones
internacionales deberá activarse y efectivizarse más a través de medidas
gubernamentales que aseguren el cumplimiento de sus obligaciones con el pueblo.
• La
violencia es la principal fuente de inseguridad en todos los ámbitos de la vida
en Iraq, y todos sus protagonistas deben asumir la responsabilidad por lo que
sucede y por la crisis que enfrenta la población.
• Las
organizaciones internacionales y el gobierno iraquí deben trabajar para mejorar
la seguridad humana mediante la promoción del diálogo, el intercambio de
experiencias y el trabajo conjunto entre las y los jóvenes, y el empoderamiento
de éstos en la transformación democrática a través del rechazo a la
violencia y el fomento de la participación en el proceso de desarrollo a nivel
político, social, económico y cultural.
• Se debe
movilizar a la ciudadanía mediante un llamado a la unidad nacional con la
adopción del diálogo como única forma de alcanzar la reconciliación nacional
con base en la unidad dentro de la diversidad, la no violencia, el respeto de
los derechos humanos y la independencia nacional para preservar los recursos
naturales del país del despilfarro y la corrupción.
• La
cooperación efectiva entre el gobierno y las organizaciones de la sociedad
civil brindará mayores oportunidades para incorporar la seguridad social a las
leyes y políticas de Estado.
• Se
deberá apoyar el pleno cumplimiento de los derechos de los niños y niñas y de
las mujeres, y las ONG deberán tener más espacio para difundir información
sobre estos derechos.
• Se
deberá capacitar a los jóvenes para que participen en la reconstrucción del
país mediante el aprendizaje de sus derechos humanos y sociales.
• Los conceptos de seguridad social y derechos humanos
deberán vincularse a través de la labor de la sociedad civil para poder
construir una nueva generación que haga frente a todos los desafíos de Iraq.
• Se
deberán convocar a la ONU y demás organizaciones internacionales de todo el
mundo para que su ayuda tenga una participación mayor en la resolución de la
crisis humanitaria del país.
• Se debe
dar prioridad a las necesidades de las mujeres y su papel como protagonistas
fundamentales en el proceso de la seguridad humana.
• Con
programas y proyectos de seguridad social y humana se deberán beneficiar a
todos los ciudadanos y ciudadanas de Iraq con la riqueza derivada de la producción
petrolera.
• La
cooperación entre las ONG y los donantes o los bancos locales es necesaria para
proporcionar pequeños préstamos a jóvenes y mujeres para que implementen
proyectos generadores de ingresos, especialmente para las viudas o las mujeres
sin fuentes de ingresos.
• Se debe
canalizar más asistencia a los dos millones de personas desplazadas dentro del
país y a los dos millones de refugiados y refugiadas para brindarles alimentos,
agua, educación y servicios de salud.
Referencias
Alsabah. Sitio
web del periódico: <www.alsabaah.com>.
Azzaman. Sitio
web del periódico: <www.azzaman.com/english/>
Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR). Sección sobre Iraq del sitio web: <www.icrc.org/Web/Eng/siteeng0.nsf/htmlall/iraq?OpenDocument>.
Iraqi Al-Amal Association. Diálogo Civil con la Juventud Iraquí.
Iraqi Association of Human Rights. Ciclo Voces
Humanitarias de 2004, 2005.
Oxfam y NGO
Coordination Committee in Iraq (NCCI)
(2007). “Rising to the humanitarian challenge in
Iraq”. Documento Informativo, julio. Disponible en: <www.oxfam.org/en/files/bp105_humanitarian_challenge_in_iraq_0707.pdf/download>.
PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) (2004). “Iraq Living Conditions
Survey 2004”. Disponible en:
<www.iq.undp.org/ILCS/education.htm>
Nota:
Sin datos para calcular el IEG.
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