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Protección social afectada por mala gobernanza
Larbi Jaïdi
Espace Associatif
Es indispensable renovar los mecanismos de decisión y gestión y relanzar los programas de los organismos públicos a fin de alcanzar una mayor eficiencia en las prestaciones y crear una sinergia entre los componentes del sistema de servicios. La transparencia es necesaria para promover un clima de confianza entre los diversos actores sociales y proteger a la población de los riesgos económicos y sociales.
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informe original en francés.
A comienzos del
siglo XXI, Marruecos enfrenta dificultades para
instaurar la prosperidad y la cohesión social, entre otros motivos por el
retraso acumulado en términos de
desarrollo social. Hace más de una década se impulsaron varias
reformas. La adopción de una ley de seguro obligatorio de enfermedad y la
reforma del Código de Familia constituyeron notables adelantos sociales. No
obstante, el analfabetismo está en expansión, los avances no son uniformes ni
armoniosos y persisten la inequidad de género
y la disparidad entre regiones, mientras que el Índice de Desarrollo Humano sitúa
al país en una posición poco envidiable, con el puesto número 123 (PNUD,
2006). El impacto de las reformas en
las condiciones de vida de la población sigue siendo poco visible. El mayor
desafío que enfrenta la política social radica en la gobernanza de los
programas.
Marruecos ha
asumido numerosos compromisos internacionales. Adhirió a la Declaración
del Milenio de la ONU, comprometiéndose a integrar los enfoques de derechos
humanos y de género en las políticas públicas. Este compromiso exige
fortalecer las capacidades del Estado para asegurar la promoción y protección
de los derechos humanos teniendo en cuenta la capacidad de las personas para
hacer que se reconozcan esos derechos, así como asegurar el seguimiento y la
evaluación de las acciones públicas a fin de asegurar la cabal satisfacción
de esos derechos. Si bien se han tomado diversas
medidas para mejorar la situación de las mujeres, entre ellas la adhesión
oficial a la Convención Internacional para la Eliminación de Todas las Formas
de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), aún falta consolidar la
institucionalización del enfoque de género.
Acceso a la salud: disfunciones perjudiciales a la
equidad
La política de salud nacional se inscribe en el marco de
los compromisos internacionales relativos a la salud para todos y todas, que el
país ha suscrito. Sin embargo, la población encuentra obstáculos a la hora de
recibir atención debido a diversas disfunciones del sistema de salud, entre las
que se destacan:
La persistencia
de un estado de salud insatisfactorio en la población: elevada
tasa de mortalidad materna, de recién nacidos y de
menores de 5 años; supervivencia de enfermedades contagiosas (30.000 casos de
tuberculosis al año) y afecciones maternas y perinatales (27% de los niños y
niñas del medio rural y 13% en zonas urbanas sufren retrasos en el crecimiento,
con una insuficiencia ponderal que afecta a 12% en el campo y a 3,3% en
las ciudades); el surgimiento de enfermedades no
contagiosas a raíz de cambios en el modo de vida (enfermedades del aparato
circulatorio con 17,4% del total de años de vida
perdidos por muerte prematura; 6,7% de tumores, 4,6%
de enfermedades del aparato respiratorio);
el desafío de la prevalencia
del VIH/sida, que sigue en aumento, sobre todo en la población femenina
(alrededor de 50% en los últimos cinco años, mientras que entre 1986 y 1990,
las mujeres eran 20% de los afectados) (Ministerio de Salud, 2005a).
Las
desigualdades entre la oferta y el acceso a la atención
de la salud: pese a los esfuerzos,
subsisten numerosas disfunciones en el sistema de salud, entre ellas carencias
de infraestructura y equipamiento
y dificultades de acceso geográfico en algunas zonas, ya que cerca de 31% de la
población vive a más de 10 kilómetros de distancia de un centro de salud
(Ministerio de Salud, 2005b).
Mecanismos poco desarrollados de
financiación de la salud sumados a
la insuficiencia del presupuesto asignado al sector
(5% del presupuesto general del Estado). Estos factores se ven agravados
por el predominio de créditos de funcionamiento (70%
del presupuesto total); la falta de coordinación
de los criterios de asignación de recursos entre los rubros de gasto (red
hospitalaria, ambulatoria, formación, etc.);
la escasa financiación pública de la salud;
una calidad poco satisfactoria de los servicios (mala recepción, esperas
largas, exámenes superficiales, recetas irracionales), falta de medicamentos y
escasa cobertura de los seguros de salud (que sólo abarcan 15% de la población)
(Ministerio de Salud, 2003).
La nueva ley de Seguro Obligatorio de Salud (AMO)
implica una nueva perspectiva para mayor número de personas. Ampliada a la
totalidad de las y los asalariados del sector público y privado, sus
dispositivos se apoyan en los principios de solidaridad y equidad, la
generalización de la cobertura, la prohibición de toda discriminación por
edad, sexo, tipo de actividad, nivel y naturaleza del ingreso y antecedentes
patológicos. Pero la evolución de la atención de la salud y la tasa de
cobertura del gasto siguen sujetas al equilibrio financiero del sistema.
El Estado ha puesto en marcha una serie de fórmulas de asistencia dirigidas a
los y las trabajadoras independientes, a través de la asociación del sistema
bancario y los organismos de microcrédito, en espera de que el AMO se extienda
a estas categorías específicas. Está en marcha un proyecto de ley para que
las personas económicamente vulnerables y sin cobertura se beneficien de un
sistema de asistencia médica (RAMED). El proyecto rebota aún contra las
condiciones de implementación: identificación de los beneficiarios, contribución
parcial de las poblaciones, reforma hospitalaria y participación de las
comunidades locales en la financiación.
Limitada cobertura en pensiones de retiro
El sector de las pensiones de retiro se compone esencialmente de 10 regímenes
jubilatorios. La tasa de cobertura sigue siendo baja. En 2005, las cuatro
principales cajas jubilatorias cubrían 25,6% de la población activa (Ministerio
de Finanzas y Previsión, 2003). Contra la idea generalizada de la
generosidad de estos sistemas, la prestación promedio por persona es muy escasa
y está por debajo del salario mínimo nacional. El sistema jubilatorio enfrenta
problemas que debilitan su equilibrio financiero y comprometen su eficiencia y
viabilidad, resumibles en:
• La inexistencia de una legislación marco que organice al sector
jubilatorio.
• Insuficiencia de control y supervisión.
• Bajas cotizaciones (5%) en comparación con otros países (Portugal 35%,
Brasil 30%, Turquía 20%) y cada vez más insuficientes para financiar las
prestaciones.
• Déficit de gobernanza de las cajas de jubilación.
• Incoherencia en la coordinación de los sistemas jubilatorios (Ministerio
de Finanzas y Previsión, 2003).
El equilibrio del sistema de retiro está en grave peligro. Se piensa que en los
próximos 30 años se va a degradar la relación demográfica de los sistemas
jubilatorios. Según las proyecciones demográficas, la sustentabilidad futura
del sistema está en duda. Asimismo, las personas desconfían de la capacidad
del sistema para cumplir sus compromisos. Las consecuencias negativas del factor
demográfico sobre el equilibrio a largo plazo de los sistemas jubilatorios no
se podrán atenuar si no se produce un crecimiento económico importante y
duradero. Dada la desaparición de las formas tradicionales de solidaridad, la
pensión de retiro debe ampliarse y concebirse como un derecho ciudadano.
El estado de la pobreza
En 1999, alrededor de 5,2 millones de personas (19%) vivían por debajo de la línea
de pobreza, con un índice mucho mayor en la zona rural que en la urbana
(27,4% y 12%, respectivamente). Los pobres tienen características comunes:
familias numerosas (70% de ellas con más de cinco hijos), bajo nivel educativo,
carecen de bienes y, sobre todo, no poseen tierras cultivables. La incidencia
del desempleo es importante entre las personas pobres, y alcanza 30% en el medio
urbano. En cuanto a la pobreza infantil, afecta a 44% de los menores de 15 años.
La distribución por género muestra una tendencia a la feminización de la
pobreza (Ministerio de Previsión Económica y Planificación, 2000).
Varios grupos vulnerables exigen atención, sobre todo:
• Niños y niñas. Se calcula la existencia de 600.000 menores trabajadores;
muchos viven en la calle, expuestos a violencia física y sexual; alrededor de
500.000 niños y niñas son mendigos.
• Mujeres viudas y divorciadas y madres solteras jefas de hogares, más
propensas a la pobreza. Además, los estatutos jurídicos y las leyes de
herencia discriminan a las mujeres y las hacen más vulnerables.
• Personas con capacidades diferentes: 4,3% de los hogares que viven por
debajo de la línea de pobreza están a cargo de una persona discapacitada o
enferma (Ministerio de Previsión Económica y Planificación, 2000).
A fines de la década de 1980 se puso en marcha una estrategia social de lucha
contra la pobreza, articulada en torno a la ampliación del acceso de las
personas menos favorecidas a los servicios sociales básicos, el aumento de
puestos de trabajo y el fortalecimiento de los programas de asistencia y
protección social. Los programas de lucha contra la pobreza se intensificaron
entre 1995 y 2005. Apuntaban a la promoción de actividades que generaran
ingresos y al empleo juvenil. Sin embargo, los planes (educación, formación
profesional, salud básica, agua potable, electrificación, vivienda social)
puestos en marcha han sufrido distorsiones. La dispersión de las acciones, la
insuficiencia de coordinación de los programas, la participación limitada de
las comunidades y la ausencia de seguimiento y evaluación limitaron el impacto
de los esfuerzos desplegados.
La Iniciativa Nacional para el Desarrollo Humano, lanzada en mayo de 2005,
muestra la voluntad de reducir carencias, sobre todo en los barrios urbanos
pobres y las comunidades rurales desfavorecidas. Si bien es muy pronto para
medir este impacto, vale la pena distinguir algunas disfunciones: lentitud en la
implementación de los proyectos identificados, falta de criterios claros para
la asignación de fondos y una lógica que se ocupa más de los números que de
los resultados a alcanzar, así como perturbaciones institucionales en la medida
en que los comités de desarrollo humano tienden a suplantar a los Consejos
elegidos.
Si bien el impacto del microcrédito en la
superación de la exclusión aún no puede ser constatado, es posible afirmar
que mejora considerablemente las condiciones de vida de las y los beneficiarios,
y que está en rápida expansión por las oportunidades que ofrece. A fines de 2006, el sector del microcrédito ocupaba una
cartera de 1.034.162 clientes, de los cuales una mayoría (66%) son mujeres. El impacto del microcrédito sobre los beneficiarios es
claro: la mayoría de las y los clientes experimentaron un aumento de sus
ingresos, y la participación en el programa también favorece la diversificación
de las actividades. Pero algunas observaciones evidencian que el microcrédito
sirve básicamente como activo circulante y que el sector no apunta en
particular a los bolsones de pobreza.
Desempleo e
inestabilidad de los puestos de trabajo
El desempleo afecta a 1,5 millones de personas,
con un ritmo de progresión anual significativo. En 2004 la tasa de desempleo
era de 11,2%, presentando grandes disparidades (rural/urbana, de género y por
nivel de instrucción). El desempleo de larga duración (más de 12 meses) y el
desempleo ‘recurrente’ se han convertido en la principal fuente de exclusión.
La incidencia del desempleo es más importante entre las mujeres (25,8%) que en
los hombres (17,4%). El desempleo en los jóvenes es una preocupación cada vez
mayor. El porcentaje de jóvenes que salen del sistema educativo sin graduarse y
con bajas calificaciones es elevado, lo que incrementa el riesgo de exclusión
profesional y social. A su vez, jóvenes con formación profesional también
encuentran problemas de inserción en el mercado de trabajo. El peso relativo
del desempleo de los graduados jóvenes aumenta con la selectividad de las prácticas
del reclutamiento de las empresas (Ministerio de Seguridad Económica y
Planeamiento, 2005).
Marruecos no cuenta con ningún
dispositivo de lucha contra el desempleo. El análisis de las medidas de empleo
no es satisfactorio. Desde 1993 las pasantías de inserción apenas fueron
29.000 y el programa acción-empleo no registró mejor desempeño. Sólo 66.000
jóvenes profesionales se insertaron en el mercado laboral (Ministerio de
Empleo, 2006).
El nuevo código laboral modificó algunas disposiciones de la reglamentación
laboral (período mínimo para aprobar el cierre de una fábrica, fijación de
rangos de indemnización, etc.). No obstante, en términos reales se constata
que la legislación es precaria, ya que hay numerosas categorías de asalariados
no cubiertas y la mayoría de las empresas no aplican la ley a la hora de hacer
contratos por tiempo determinado, otorgar licencias o cerrar total o
parcialmente una fábrica. Por otra parte, los organismos de contralor de la
legislación vigente carecen de medios para cumplir la tarea.
El sector informal sigue siendo el más desprotegido y representa 20,3% de los
empleos. Del total de unidades de producción informal, 12,4% están a cargo de
mujeres y sólo 2% de los y las trabajadoras son empleados contratados. Casi la
mitad de las unidades (46,8%) ignoran la reglamentación laboral y 61% pagan por
debajo del salario mínimo nacional (Departamento de Previsión Económica y
Planificación, 2003).
Desafíos y futuro de la protección social
El régimen más importante de protección social depende de la Caja Nacional de
Seguridad Social. Numerosas empresas siguen escapando al sistema y no están
registradas. Más de 67% de las
afiliadas son microempresas de cinco empleados o menos. Sólo 38% de
las declaradas trabajan 12 meses al año. Lo recaudado por concepto de seguridad
social procedente del sector privado sujeto a la Caja Nacional apenas constituye
1,6% de la riqueza producida (Centre Marocain de Conjoncture,
2003). Hay dificultades de penetración en el mundo rural,
el sector artesanal y de los trabajadores independientes. Lo módico de
determinadas prestaciones y el problema de los bajos salarios constituyen un
obstáculo para el cumplimiento de estas funciones. En cuanto a la gestión, la
Caja no tiene una imagen de eficiencia. Por lo tanto, es importante mejorar los
sistemas de gobernanza, no sólo a nivel de las instancias democráticas de la
esfera política, sino también a nivel de las instituciones que constituyen el
sistema de seguridad social, donde se toman a diario buena parte de las
decisiones en la materia.
La protección
social no es sólo asunto del Estado y las instituciones públicas, sino que
implica que la sociedad, en todos sus componentes, se movilice para que la
‘cuestión social’ sea tenida en cuenta por todos los actores y se creen las
condiciones necesarias para la reinserción de los sectores excluidos. Se
necesita una intervención más activa de la sociedad civil. En Marruecos es
evidente la emergencia de una nueva generación de actores no gubernamentales.
Las relaciones entre las organizaciones de la sociedad
civil y el Estado evolucionan, y han pasado de la desconfianza mutua al
reconocimiento de una posible sinergia. Sin embargo, aún hay que derribar
algunos obstáculos que impiden la participación de la sociedad civil en las
alianzas estratégicas para el desarrollo. La lista incluye la reafirmación de
un ambiente político y jurídico favorable a una mayor autonomía de las ONG y
a la extensión de su participación a los procesos de concepción, implementación
y evaluación de las decisiones que pueden repercutir sobre los sectores más
desfavorecidos de la población.
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Espace Associatif
utilizó una metodología participativa para elaborar el presente informe.
En base al plan propuesto por el experto Larbi Jaïdi, se creó un panel
de 10 organizaciones
activas en las áreas temáticas de la protección social. Las
organizaciones respondieron un cuestionario por correo electrónico en el
que aportaron su punto de vista en función de sus actividades y sus
objetivos. Luego, una reunión de intercambio entre las organizaciones y
L. Jaïdi permitió validar y completar el documento. Una vez presentado
se volvieron a realizar enmiendas y fue aprobado por las organizaciones en
una segunda reunión con L. Jaïdi.
En octubre y noviembre de 2007 se organizará un proceso de reflexión y
presentación de propuestas, para el que se convocará a un mayor número
de actores sociales y ONG marroquíes, a fin de realizar campañas de
incidencia e informar sobre la seguridad social en el país.
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Referencias
Centre Marocain de Conjoncture. Etude sur la Protection
Sociale: nouveaux enjeux. La sécurité sociale: quel rôle dans
la redistribution. Diciembre 2003.
Ministerio de Empleo (2006). Deuxièmes
assises nationales sur l’emploi.
Ministerio de Finanzas y Previsión (2003). Scénarios de reforme pour le
système de retraite marocain. Dirección
de Seguros y Previsión Social, Comité de Seguimiento de Estudios Contables.
Ministerio de Previsión Económica y Planificación (2000). Enquête sur le secteur
informel non agricole. Rapport
des premiers résultats. Dirección de Estadística.
Ministerio de Previsión Económica y Planificación (2005).
Enquête activité emploi et
chômage. Rapport de synthèse.
Alto
Comisariado de Planificación, Dirección de Estadística.
Ministerio de Salud (2003). Les comptes
nationaux de la santé
au Maroc. Dirección de Planificación y Recursos Financieros.
Ministerio de Salud (2005a). Santé en chiffres. Dirección de Planificación
y Recursos Financieros, Servicio de Estudios e Información.
Ministerio de Salud (2005b). Politique de santé: acquis, défis et objectifs. Plan d’Action 2005-2007.
PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) (2006). Informe
sobre desarrollo humano.
Primer Ministro. Departamento de Previsión Económica y Planificación (2003). Enquête sur le secteur
informel non agricole. Rapport des premiers résultats.
Dirección de Estadística
Notas:
Actualmente existe un
servicio de salud básico cada 14.012 habitantes que determina una relación de
una cama de hospital camas de hospital/personas de 1 cada 1.060 habitantes (Ministerio
de Salud, 2005a).
La fuente principal de financiamiento del gasto
global en salud depende de los hogares, que en pagos directos aportan 53% del
total. Los rubros fiscales nacionales y locales representan 25% y el seguro por
enfermedad apenas 16% del gasto. Otras fuentes de financiamiento siguen siendo
marginales: 4% los empleadores (excepto el Estado y las comunidades locales) y
1% la cooperación internacional (Ministerio de Salud, 2003).
FNAM:
<www.fnam.ma/article.php3?id_article=180>. Ver además el sitio web de una de las principales asociaciones de microcrédito,
Al Amana <www.alamana.org> y la evaluación de la contribución de Al Amana al
desarrollo de sus clientes microemprendedores. Febrero de 2003.
Asociación
fundada en 1996 para
reforzar y promover el movimiento asociativo de desarrollo democrático de
Marruecos. E-mail: <espasso@iam.net.ma>; sitio web: <www.espasseassociatif.org>.
Los y
las contribuyentes son: Fatiha Daoudi, ADFM; Saïd Makhon, Al Amana;
Ahmed Douraidi, ALCS; Najat Razi, AMDF; Mohamed Khattab, AMDH; Abdelaziz
Ameziane, Carrefour asociativo; Laïla Imerhrane y
Amina El Gani, OMDH; Abdellah Lefnatsa, UMT; Abdellatif Ngadi, Transparencia
Marruecos; Abdesselam Aboudrar, activista de la
sociedad civil.
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