{"id":1762,"date":"2020-11-25T14:01:00","date_gmt":"2020-11-25T14:01:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.socialwatch.org\/?p=1762"},"modified":"2025-11-25T14:06:22","modified_gmt":"2025-11-25T14:06:22","slug":"un-mundo-convulsionado-necesita-cambios-fundamentales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.socialwatch.org\/es\/2020\/11\/un-mundo-convulsionado-necesita-cambios-fundamentales\/","title":{"rendered":"Un mundo convulsionado necesita cambios fundamentales"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"571\" height=\"739\" src=\"https:\/\/www.socialwatch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/image-1.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-1766\" style=\"width:220px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.socialwatch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/image-1.png 571w, https:\/\/www.socialwatch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/image-1-232x300.png 232w\" sizes=\"auto, (max-width: 571px) 100vw, 571px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><a href=\"https:\/\/www.socialwatch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/2020-Spotlight-Report-overview-esp.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Descargar <strong>PDF<\/strong><\/a><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>Compilado por Jens Martens, Global Policy Forum<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La pandemia de COVID-19 y las respuestas nacionales llevaron al mundo al borde de un confinamiento total. La econom\u00eda y la vida social y cultural pr\u00e1cticamente se paralizaron en muchos lugares, se cerraron fronteras y se interrumpi\u00f3 el comercio. En todo el mundo, los Estados intervinieron con diferente intensidad, restringiendo las libertades de sus ciudadanos con el fin de frenar la pandemia y evitar que sus sistemas de salud colapsaran.<\/p>\n\n\n\n<p>Las consecuencias pol\u00edticas, econ\u00f3micos y sociales a largo plazo de la COVID-19 todav\u00eda no se pueden predecir plenamente. Sin embargo, hay indicios &nbsp;de que las medidas de gran alcance tomadas para combatir la pandemia han tenido un impacto masivo en los derechos humanos y en el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) acordados a nivel internacional. La actual recesi\u00f3n econ\u00f3mica mundial afecta a todos los pa\u00edses del mundo. El desempleo, la pobreza y el hambre han aumentado dram\u00e1ticamente. Las medidas para combatir el calentamiento global y la extinci\u00f3n de las especies amenazadas podr\u00edan bajar a\u00fan m\u00e1s escalones en la lista de prioridades pol\u00edticas.<\/p>\n\n\n\n<p>La situaci\u00f3n es a\u00fan m\u00e1s grave porque muchos pa\u00edses ya enfrentaban problemas sociales, ecol\u00f3gicos y econ\u00f3micos masivos antes de la crisis. Y estos, naturalmente, no han desaparecido. El cambio clim\u00e1tico, con sus devastadoras consecuencias, contin\u00faa a &nbsp;gran velocidad; la discriminaci\u00f3n racial y de g\u00e9nero sist\u00e9micas perpet\u00faan la desigualdad y la injusticia, &nbsp;y socavan la cohesi\u00f3n social; y el creciente n\u00famero de reg\u00edmenes autoritarios es un serio rev\u00e9s para los derechos humanos y la necesidad tan urgente de transformaci\u00f3n socioecol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, antes del brote de coronavirus, la situaci\u00f3n macroecon\u00f3mica ya estaba deteriorada en muchos pa\u00edses por el c\u00edrculo vicioso de deuda y pol\u00edticas de austeridad que amenazaba con revertir el desarrollo econ\u00f3mico.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>P\u00e9rdidas y da\u00f1os enormes, pero muy desigualmente distribuidos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el nuevo coronavirus fue detectado por primera vez en China, a finales de 2019, el gobierno decidi\u00f3 aislar grandes \u00e1reas para detener el contagio y claramente puso la protecci\u00f3n de las vidas humanas en primer lugar. De las p\u00e9rdidas y los da\u00f1os econ\u00f3micos se encargar\u00edan m\u00e1s tarde. Luego, la mayor\u00eda de los gobiernos del mundo tom\u00f3 decisiones similares uno tras otro (pero sorprendentemente no de forma colectiva) y las sociedades redujeron dr\u00e1sticamente &nbsp;su movilidad a una escala mundial sin precedentes. Esto afect\u00f3 a los pa\u00edses de forma diferente, en depen<a><\/a>dencia de su contexto social y econ\u00f3mico. Las p\u00e9rdidas y los da\u00f1os son enormes, pero est\u00e1n distribuidos muy desigualmente.<\/p>\n\n\n\n<p>El Secretario General de las Naciones Unidas, Ant\u00f3nio Guterres, expres\u00f3 con impactante claridad: \u00abCOVID- 19 es como los rayos X que revelan las fracturas en el fr\u00e1gil esqueleto de las sociedades que hemos creado.<br>Est\u00e1 exponiendo las falacias y las falsedades en todas partes: la mentira de que los mercados libres pueden proporcionar atenci\u00f3n m\u00e9dica a todos; la ficci\u00f3n de que el trabajo de cuidados no remunerado no es trabajo; la falsa ilusi\u00f3n de que vivimos en un mundo que super\u00f3 el racismo; el mito de que estamos todos en el mismo bote. Porque, si bien es cierto que navegamos en el mismo mar, est\u00e1 claro que algunos van en superyates mientras que otros se aferran a escombros a la deriva\u00bb.<sup><a href=\"https:\/\/www2024.socialwatch.org\/es\/node\/18578#_edn1\">1<\/a><\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Como reacci\u00f3n a estos problemas, protestas masivas, muchas de ellas dirigidas por mujeres, han estremecido un creciente n\u00famero de pa\u00edses. En Ecuador, Chile, Brasil y Argentina, en la India, Egipto, el L\u00edbano y otros muchos pa\u00edses, millones de personas salieron a las calles a finales de 2019 y principios de 2020. Luego, el miedo al COVID-19, as\u00ed como toques de queda y otras restricciones que obligaron a las personas a quedarse en casa, vaciaron las calles de manifestantes por un tiempo. Pero despu\u00e9s de unos meses, en muchos pa\u00edses, como Chile, el L\u00edbano y EE.UU., la gente volvi\u00f3 a salir a las calles para protestar contra la violencia y la discriminaci\u00f3n, el hambre y otras violaciones de los derechos humanos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Respuesta fiscal sin precedentes<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los gobiernos y las organizaciones internacionales han respondido a las crisis econ\u00f3micas y de salud resultantes de la pandemia de COVID-19 con fuertes medidas fiscales y confinamientos consecuentes a gran escala. Las medidas de liquidez, los paquetes de rescate y los programas de recuperaci\u00f3n anunciados ascienden a un total de 11 billones de USD en todo el mundo. Unos 196 pa\u00edses y territorios han tomado medidas pol\u00edticas, aunque a muy diferente escala y alcance en funci\u00f3n de su capacidad fiscal y su margen de acci\u00f3n pol\u00edtico. Muchos pa\u00edses, sobre todo en el Sur Global, tienen una capacidad fiscal y un margen de acci\u00f3n pol\u00edtica bastante restringidos, lo que hace poco realista que puedan implementar la Agenda 2030 y los ODS. Sin medidas multilaterales efectivas, las divergencias econ\u00f3micas y la desigualdad entre los pa\u00edses ricos y pobres crecer\u00e1n considerablemente. Por lo tanto, la COVID-19 es tambi\u00e9n una llamada a la cooperaci\u00f3n y la solidaridad internacionales.<\/p>\n\n\n\n<p>A menudo, los programas de rescate se han usado \u2014al menos temporalmente\u2014 para llenar los huecos financieros que exist\u00edan debido a la debilidad de los sistemas de seguridad social y a la ausencia de servicios p\u00fablicos efectivos. No solo los gobiernos nacionales, sino tambi\u00e9n los gobiernos locales y los proveedores de asistencia m\u00e9dica est\u00e1n enfrentando grandes retos para aliviar el impacto de la crisis. Estos tuvieron que tomar medidas de emergencia, implementar nuevos servicios para posibilitar confinamientos adecuados y contener el contagio del virus en sus comunidades. Cuando la primera fase de las medidas de apoyo contra la COVID-19 llegue a su fin, muchas ciudades se ver\u00e1n confrontadas con un aumento masivo de personas sin hogar y del hambre, incluso en los pa\u00edses con mejores condiciones econ\u00f3micas. Esto es un resultado de que los gobiernos pasaron muchos a\u00f1os liberalizando los mercados, subfinanciando y\/o privatizando los servicios p\u00fablicos, incluyendo la salud, y desatendiendo la vivienda social.<\/p>\n\n\n\n<p>Incluso antes de la pandemia de COVID-19, muchos pa\u00edses del Sur Global ya estaban en una crisis econ\u00f3mica caracterizada por una pol\u00edtica fiscal contractiva, una creciente deuda p\u00fablica y una pol\u00edtica de austeridad que los hicieron m\u00e1s vulnerables a crisis futuras. Como resultado, la mayor\u00eda de los gobiernos enfrenta serios problemas financieros a la hora de reaccionar a la crisis actual, en parte debido a las condiciones del FMI, y por su dependencia de los mercados financieros internacionales y las agencias de calificaci\u00f3n crediticia. Adem\u00e1s, se ven exacerbados a causa de la fuerte disminuci\u00f3n de los ingresos p\u00fablicos por impuestos y exportaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso no sorprende que la respuesta fiscal a la COVID-19 es mucho m\u00e1s d\u00e9bil en los pa\u00edses del Sur Global que en los pa\u00edses del Norte Global, no solo en t\u00e9rminos absolutos, sino tambi\u00e9n comparado con el PIB.<\/p>\n\n\n\n<p>En la primera fase, muchos programas de emergencia lanzados por los gobiernos contra la COVID-19 conten\u00edan ciertos componentes sociales para apoyar (de manera m\u00e1s o menos directa) a las familias necesitadas, prevenir el desempleo y mantener a las pymes a flote. Pero ni siquiera esta enorme cantidad de dinero pod\u00eda evitar el aumento global del desempleo, la pobreza y las quiebras. Las medidas temporales tuvieron, en el mejor de los casos, un efecto pasajero que se desvanecer\u00e1 r\u00e1pidamente cuando cese la ayuda. As\u00ed, la cat\u00e1strofe social solo se retrasar\u00e1 un poco. Por el otro lado, los aspectos ambientales no jugaron pr\u00e1cticamente ning\u00fan papel en la primera fase de los programas de ayuda contra la COVID-19 y bajaron a\u00fan m\u00e1s en la lista de prioridades de muchos gobiernos. En su mayor parte, los paquetes de ayuda econ\u00f3mica han ignorado los aspectos ecol\u00f3gicos.<\/p>\n\n\n\n<p>En general, la primera fase de las respuestas a la COVID-19 no reconoci\u00f3 la demanda de muchas OSCs y sindicatos de condicionar el acceso a rescate de empresas y otros fondos p\u00fablicos a la protecci\u00f3n y empoderamiento de los trabajadores y trabajadoras, la no evasi\u00f3n de impuestos y el fin a las pr\u00e1cticas empresariales que hacen crecer la desigualdad, la crisis clim\u00e1tica y las violaciones de los derechos humanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, es m\u00e1s importante ahora, en la segunda fase de las respuestas pol\u00edticas a la pandemia, que los paquetes de est\u00edmulo econ\u00f3mico no solo apoyen la recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica, sino tambi\u00e9n promuevan el cambio estructural necesario hacia sistemas p\u00fablicos de seguridad social m\u00e1s fuertes, mejor remuneraci\u00f3n y m\u00e1s derechos de los trabajadores y trabajadoras en la econom\u00eda de los cuidados, as\u00ed como la transici\u00f3n a econom\u00edas circulares, que se proponen desvincular el crecimiento del consumo de recursos materiales finitos.<\/p>\n\n\n\n<p>Si se emplean adecuadamente, estas pol\u00edticas podr\u00edan ser motores de la transformaci\u00f3n socio-ecol\u00f3gica tan urgentemente necesaria, proclamada en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Agenda \u00ab8 R\u00bb para el cambio sist\u00e9mico<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La larga cadena de desastres humanitarios, ya sean las inundaciones en el Sureste Asi\u00e1tico, la plaga de langostas en \u00c1frica Oriental, la devastadora explosi\u00f3n en el puerto de Beirut, los incendios incontrolables en Brasil y California o los huracanes en el Caribe, muestran que las crisis no desaparecen por la COVID-19. Por el contrario, todas ellas son resultado de un sistema disfuncional que pone el beneficio econ\u00f3mico por encima de los derechos y el bienestar de las personas y el planeta.<\/p>\n\n\n\n<p>Como respuesta a la crisis de COVID-19, el Foro Econ\u00f3mico Mundial lanz\u00f3 la iniciativa \u00abEl gran reinicio\u00bb (Great Reset) para remodelar el sistema a un \u00abcapitalismo de las partes interesadas\u00bb (stakeholder capitalism) y afirm\u00f3 que las \u00abinconsistencias, insuficiencias y contradicciones de muchos sistemas \u2014desde el de salud y el financiero hasta el de energ\u00eda y educaci\u00f3n\u2014 est\u00e1n m\u00e1s expuestas que nunca\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero pulsar el bot\u00f3n de reset solo reinicia el juego sin cambiar sus reglas ni el juego en s\u00ed mismo. El bot\u00f3n de reinicio vac\u00eda la memoria y reinicia el (viejo) sistema, un sistema que ha demostrado que no solo no puede evitar las crisis actuales, sino que las causa.<\/p>\n\n\n\n<p>Nosotros proponemos como alternativa la Agenda \u00ab8 R\u00bb para el cambio sist\u00e9mico.<\/p>\n\n\n\n<p>Sus ocho secciones no conforman un programa de reforma exhaustivo, sino que ilustran en pocas palabras ocho \u00e1reas problem\u00e1ticas en las cuales, desde hace mucho tiempo, es necesario no solo reformar los gobiernos y la pol\u00edtica, sino tambi\u00e9n la narrativa subyacente. Tomar medidas en estas \u00e1reas es una condici\u00f3n previa necesaria para progresar hacia la transformaci\u00f3n socio-ecol\u00f3gica proclamada en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>1. Revalorar la importancia de los cuidados en las sociedades:<\/strong>&nbsp;La pandemia ha revitalizado la idea &nbsp;de que existen trabajos esenciales. Los trabajos de cuidados est\u00e1n a la cabeza en esta lista, aunque hist\u00f3ricamente cuentan con escaso reconocimiento, est\u00e1n infravalorados en la sociedad y mal pagados, y ofrecen pocos beneficios y ninguna protecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Reconocer que los cuidados son esenciales deber\u00eda fomentar el proceso de transformaci\u00f3n socialmente deseada. Expandir democr\u00e1ticamente el horizonte del trabajo de cuidados igualitario, asignar recursos p\u00fablicos a la infraestructura de cuidados y reconocer y fortalecer el trabajo de cuidados en las comunidades son elementos esenciales en cualquier proceso que busque una v\u00eda diferente para salir de la crisis global actual.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>2. Reempoderar los servicios p\u00fablicos:<\/strong>&nbsp;En todo el mundo, los trabajadores y trabajadoras de primera l\u00ednea de los servicios p\u00fablicos siguen recibiendo elogios y apoyo por su rol vital en la lucha contra la pandemia de COVID-19. Pero la subfinanciaci\u00f3n y la brutalidad de las condiciones de trabajo en este sector son evitables, en tanto resultado de d\u00e9cadas de una erosi\u00f3n deliberada de los servicios p\u00fablicos mediante recortes de presupuesto, privatizaci\u00f3n y falta de personal. Tenemos que garantizar que estos servicios est\u00e9n bien financiados. Necesitamos un mejor sistema fiscal global para asegurar que las corporaciones y los super-ricos paguen impuestos justos y no abusen de su poder econ\u00f3mico para ejercer influencia sobre la pol\u00edtica p\u00fablica. La notable ola de remunicipalizaciones en m\u00e1s de 2.400 ciudades en 58 pa\u00edses muestra que es posible \u2014y cuenta con apoyo popular\u2014 devolver los servicios al control p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>3. Re-equilibrar las cadenas de suministro globales y locales:<\/strong>&nbsp;La pandemia de COVID-19 expuso una vez m\u00e1s la vulnerabilidad generada por la dependencia de materias primas y la dependencia excesiva de &nbsp;las cadenas de suministro globales. \u00c9stas reflejan el modelo dominante de una divisi\u00f3n global del trabajo, que no tiene en cuenta las externalidades masivas de la explotaci\u00f3n de recursos, la degradaci\u00f3n ambiental, el desplazamiento de comunidades y la violaci\u00f3n de los derechos humanos y laborales. La crisis actual nos da la oportunidad de repensar y remodelar estas desequilibradas estrategias de desarrollo basadas en la exportaci\u00f3n, desplazar el centro de gravedad de la econom\u00eda mundial y tomar decisiones audaces de pol\u00edtica p\u00fablica e inversi\u00f3n para fortalecer econom\u00edas nacionales circulares. Las tres piedras angulares de la transformaci\u00f3n econ\u00f3mica necesaria son un sistema alimentario local fuerte y sostenible, una mejor cooperaci\u00f3n regional (o subregional) para superar las limitaciones de la demanda interna y reformas sist\u00e9micas del comercio internacional y de las inversiones para ampliar el espacio de acci\u00f3n pol\u00edtica para la transformaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>4. Reforzar el cambio hacia la justicia clim\u00e1tica:<\/strong>&nbsp;Dado el creciente impacto del cambio clim\u00e1tico, que afecta desproporcionadamente a las personas pobres, sobre todo en los pa\u00edses en desarrollo, y una potencial expansi\u00f3n de la brecha de desarrollo y de la desigualdad global como resultado de esta y de otras crisis, es necesario adoptar un enfoque m\u00e1s equitativo para abordar el cambio clim\u00e1tico. Particularmente, los pa\u00edses del Norte Global deber\u00edan empezar a reducir inmediatamente los subsidios y las inversiones para la exploraci\u00f3n, extracci\u00f3n y producci\u00f3n de combustibles f\u00f3siles y destinarlos al 100 % a una r\u00e1pida transici\u00f3n a la energ\u00eda limpia y renovable hasta 2030. Estos pa\u00edses deber\u00edan escalar la financiaci\u00f3n de la lucha contra el cambio clim\u00e1tico a, al menos, 100 mil millones de USD para finales de 2020 e incrementarla r\u00e1pidamente entre 2020 y 2030.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>5. Redistribuir el poder y los recursos econ\u00f3micos:<\/strong>&nbsp;Los paquetes de ayuda y recuperaci\u00f3n desplegados por los gobiernos y las instituciones internacionales son un veh\u00edculo clave para superar las desigualdades estructurales expuestas y perpetuadas por la COVID-19. A la hora de dise\u00f1ar e implementar estos paquetes, los gobiernos tienen la oportunidad de empezar a derrumbar el statu quo y poner fin a la concentraci\u00f3n del poder en las empresas y las \u00e9lites. Sin embargo, la mayor\u00eda de los gobiernos est\u00e1 desaprovechando esta oportunidad actualmente. La redistribuci\u00f3n es absolutamente esencial para una recuperaci\u00f3n justa de la COVID-19, para garantizar los derechos humanos de todas las personas y para lograr los ODS. Pero, por s\u00ed sola, la redistribuci\u00f3n no basta. Tambi\u00e9n tenemos que pensar sobre c\u00f3mo creamos la riqueza, los recursos y el poder en primer lugar. Al respecto, las \u00e1reas clave de la \u00abpredistribuci\u00f3n\u00bb incluyen las pol\u00edticas laborales y salariales, y la regulaci\u00f3n de los sectores financiero y corporativo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>6. Re-regular las finanzas globales:<\/strong>&nbsp;La crisis del coronavirus y el cierre econ\u00f3mico resultante han dejado claro que hay que tomar medidas fundamentales&nbsp; de regulaci\u00f3n financiera y reforma de la arquitectura financiera internacional. En cierta medida la crisis ha creado un nuevo impulso pol\u00edtico para estas medidas. Un elemento esencial ser\u00eda crear un mecanismo de reestructuraci\u00f3n de las deudas soberanas. Esto requiere una instituci\u00f3n que tome decisiones independientes y vinculantes sobre la reestructuraci\u00f3n de la deuda soberana basadas en criterios objetivos y que sea capaz de imponerlas de manera imparcial. Para abordar los problemas de evasi\u00f3n de impuestos, facilitados por las jurisdicciones que aplican el secreto bancario y el injusto sistema fiscal global, se deber\u00eda crear una autoridad fiscal intergubernamental \u2014con miembros de todo el mundo y un mandato fuerte\u2014 bajo el auspicio de las Naciones Unidas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>7. Reinventar la solidaridad multilateral:<\/strong>&nbsp;La movilizaci\u00f3n del apoyo para la cooperaci\u00f3n internacional y para la ONU tiene que empezar por volver a flexionar el arco de la gobernanza, pasando de considerar solo a los accionistas, a atender grupos de inter\u00e9s, &nbsp;y en definitiva, titulares de derechos. Se deber\u00edan extender los est\u00e1ndares e indicadores de referencia existentes para medir el progreso de este cambio. Estos deber\u00edan estar a la vanguardia de un multilateralismo s\u00f3lido y basado en los derechos que haga honor al significado de la palabra. La ONU deber\u00eda posicionarse como abanderada de este cambio a nivel mundial y no un coordinador neutral de la participaci\u00f3n p\u00fablica y privada. Esto requiere recursos p\u00fablicos previsibles y sostenibles, que se ven hoy socavados por la evasi\u00f3n de impuestos y los flujos financieros il\u00edcitos y que se desv\u00edan para pagar una carga inmerecida de deuda. La condici\u00f3n necesaria, pero no suficiente, para lograr la solidaridad multilateral, el combustible para cambiar de direcci\u00f3n, &nbsp;es un nuevo pacto de financiaci\u00f3n a nivel nacional y para financiar un sistema de las Naciones Unidas imparcial, basado en valores y eficaz.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>8. Redefinir la medici\u00f3n del desarrollo y del progreso:<\/strong>&nbsp;El objetivo 17.19 de los ODS de la Agenda 2030 llama a la comunidad internacional a \u00abelaborar indicadores que permitan medir progresos logrados en materia de desarrollo sostenible y que complementen los utilizados para medir el producto interno bruto\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La COVID-19 ha mostrado que esto no es una sutileza estad\u00edstica, sino una cuesti\u00f3n de vida o muerte. El ejemplo del \u00cdndice Global de Seguridad en Salud (GHSI), una herramienta anal\u00edtica concebida para identificar las lagunas en la preparaci\u00f3n contra las epidemias y las pandemias, muestra que ignorar los aspectos sociales y ambientales determinantes de la salud, y concentrarse en la infraestructura, las tecnolog\u00edas avanzadas y la liberalizaci\u00f3n del sector puede conducir a una interpretaci\u00f3n err\u00f3nea y a conclusiones pol\u00edticas equivocadas. El mensaje central del paradigma de desarrollo a\u00fan dominante es que los pa\u00edses tienen que hacerse m\u00e1s ricos \u2014no m\u00e1s sostenibles\u2014 y que para prosperar y volverse \u00abdesarrollados\u00bb deber\u00edan seguir el consejo \u2014y el ejemplo\u2014 de los pa\u00edses ricos. Debemos acabar con esta l\u00f3gica de una vez por todas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Nota:<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www2024.socialwatch.org\/es\/node\/18578#_ednref1\"><sup>1<\/sup><\/a>&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.nelsonmandela.org\/news\/entry\/annual-lecture-2020-secretary-general-guterress-full-speech\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">https:\/\/www.nelsonmandela.org\/news\/entry\/annual-lecture-2020-secretary-general-guterress-full-speech<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Compilado por Jens Martens, Global Policy Forum La pandemia de COVID-19 y las respuestas nacionales llevaron al mundo al borde de un confinamiento total. 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