Rehén de su propio Gobierno

El Movimiento Eritreo por la Democracia y los Derechos Humanos (EMDHR)
Daniel R. Mekonnen

Durante casi 20 años Eritrea ha estado bajo la conducción de un gobierno surgido de un movimiento de liberación y cuyo derecho a gobernar no ha sido confirmado en elecciones libres y equitativas. La represión política en el primer decenio del nuevo milenio es más flagrante que nunca. El Gobierno no cesa de frustrar las aspiraciones económicas y de desarrollo de la población. En vista de las nuevas sanciones que impuso el Consejo de Seguridad de la ONU en diciembre de 2009, la recuperación económica y el desarrollo social seguirán siendo metas inalcanzables.

Eritrea es uno de los 33 Países Menos Adelantados de África y uno de los países pobres muy endeudados del mundo[1]. Los avances hacia los objetivos de desarrollo social acordados internacionalmente, tales como los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), avanzan a un ritmo muy lento y en algunos aspectos la situación ha incluso empeorado desde el Informe Social Watch 2009 (la primera vez que se incluyó a Eritrea en ese informe). La pobreza absoluta sigue siendo generalizada y es la causa principal del hambre y la desnutrición.

Políticas de desarrollo vs derechos humanos

Aunque las secuelas de la crisis económica mundial han dado lugar a algunos retos para Eritrea, la inversión extranjera directa (IED) y la ayuda no se han visto demasiado afectadas. Hay varias compañías mineras que se dedican a la búsqueda de minerales preciosos y hay indicios de que algunas de ellas comenzarán a exportar próximamente. Sin embargo, no existen garantías institucionales y legales, ni la transparencia necesaria para asegurar que esta actividad aporte al desarrollo social. En lo que se refiere a la ayuda oficial para el desarrollo (AOD), la Unión Europea, que es el donante internacional principal del país (y tal vez el único), firmó un acuerdo con el Gobierno en septiembre de 2009 para formalizar la entrega de EUR 122 millones de ayuda para el desarrollo. Se suministran estos fondos a pesar de los reparos de grupos internacionales de derechos humanos, quienes dudan de que los recursos se utilicen para los fines anunciados, en vista de la falta de transparencia que existe en Eritrea. Es más, adjudicar una cifra tan abultada de dinero a un Gobierno con uno de los peores historiales del mundo en materia de violaciones a los derechos humanos constituye un pésimo antecedente.

No es la primera vez que el país ha recibido una AOD tan importante. Sin embargo, las experiencias del pasado indican que la ayuda recibida no logra cambiar el nivel de vida de la población en general, debido a las políticas económicas defectuosas y a los niveles elevadísimos de represión política. Es cierto que tal vez haya habido algunos avances, sobre todo en lo que se refiere a la inversión en infraestructura física, como escuelas, hospitales, caminería y represas. Sin embargo, se ha invertido poco en la población, que debería haber sido la principal beneficiaria. Todos los proyectos públicos del país desde 2002, se han llevado a cabo mediante métodos arcaicos de trabajo manual, incluidos los programas de trabajo forzoso[2], cosa que, junto con los preocupantes niveles de violaciones a los derechos humanos, ha motivado a miles de eritreos a huir del país. Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), en 2008 Eritrea fue el segundo país generador de refugiados del mundo, con 62.700 nuevos solicitantes de asilo registrados[3]. Una población que se encuentra inmersa en un éxodo continuo y sin precedentes, no está en condiciones de gozar de los beneficios de la construcción de una infraestructura física en el país. Ello demuestra que las políticas de desarrollo no están en consonancia con un enfoque basado en los derechos humanos.

Hambruna y desmentidos

A pesar de que Eritrea está ubicada en una de las zonas más secas de África, con precipitaciones escasas y desiguales, el 80% de la población depende de la agricultura de subsistencia y las lluvias estacionales[4]. La temporada de lluvias de 2009 no fue una excepción y, junto con el brusco aumento del precio de los artículos de primera necesidad, la sequía ha agravado aún más la situación vulnerable de la mayor parte de la sociedad eritrea, sobre todo las mujeres y los niños[5].

El Informe de Acción Humanitaria 2010 de UNICEF, señala que la cantidad de niños y niñas con desnutrición grave que ingresaron a los centros de nutrición terapéutica en 2009 fue seis veces mayor que en 2008. La desnutrición grave, el saneamiento deficiente y la escasez de agua limpia, los hace más propensos a contraer diarrea y otras enfermedades infecciosas.

La falta de acceso al agua está empeorando la situación ya seria de la salud y la nutrición de niños y mujeres. En 2009, la mayor parte de las represas pequeñas a medianas se habían secado o tenían poca agua. Sin otros recursos, la gente comenzó a utilizar los pozos de agua potable que, por lo general, se destinaban a los animales, lo que hizo que las reservas de agua se vieran aun más comprometidas[6].

Para 2010, UNICEF ha propuesto un programa de alimentación complementaria general para todo el país destinado a un millón de eritreos – alrededor de la cuarta parte de la población – focalizado sobre todo en los niños  y niñas de menos de cinco años[7]. Por otra parte, las estimaciones del Programa Mundial de Alimentos y de la Organización para la Agricultura y la Alimentación revelan que desde noviembre de 2009 dos de cada tres eritreos se enfrentan a la desnutrición[8], lo que significa que Eritrea tiene el segundo mayor porcentaje de desnutrición del mundo, después de la República Democrática del Congo, que se encuentra envuelta en contiendas internas. Una indicación de ello es el aumento elocuente de la cantidad de niños pordioseros en las calles de Asmara, la capital[9]. A pesar de estos informes tan preocupantes, el Gobierno jamás ha admitido la urgencia de la crisis. El presidente Isaias Afwerki ha negado repetidas veces que el hambre amenace al país y ha afirmado que no existe escasez de alimentos. La última afirmación de este tipo fue durante una sesión informativa que tuvo lugar con altos funcionarios del Gobierno el 8 de marzo de 2010[10]. El Gobierno también les ha negado el permiso a grupos humanitarios que deseaban visitar las áreas más seriamente afectadas por la hambruna.

Ingresos en decadencia y gastos militares excesivos

No existe un presupuesto nacional publicado en forma oficial, lo que hace difícil seguir la pista de la estructura de los ingresos y gastos del Gobierno. Sin embargo, algunas fuentes indican que las remesas llegan a constituir un tercio de la economía nacional[11]. El país tiene una de las mayores diásporas del mundo en proporción a su población; se dice que más de un millón de eritreos, de un total de unos cuatro millones, se encuentran fuera del país. Hay tres tipos principales de remesas provenientes de la diáspora eritrea: el dinero que se envía a familiares dentro del país, el que el gobierno recauda en forma oficial por medio de un impuesto a la renta del 2%, y el que se reúne bajo el encabezado de apoyo para “proyectos de desarrollo”, “defensa nacional”, “el fondo de los mártires” y otros motivos. El dinero de las últimas dos categorías se recauda en las embajadas eritreas en las ciudades más importantes del mundo. Anteriormente, para las remesas enviadas a familiares se utilizaban instituciones financieras pertenecientes al Gobierno. Sin embargo, debido a la sobrevaloración persistente de la moneda nacional, el nakfa, muchos eritreos ahora utilizan formas alternativas de envío, lo que ha resultado en pérdidas considerables de moneda fuerte para los fondos del Gobierno. Es más, debido al aumento de la represión política, las remesas de las otras dos categorías han caído en forma significativa.

Como el Gobierno es uno de los más herméticos del mundo, la población de Eritrea no sabe cómo y con qué fines se gasta el dinero. Sin embargo, existen informes que indican que el país ostenta uno de los niveles de gasto militar más altos. En su informe anual de 2009, el Centro Internacional para la Conversión de Bonn (BICC, por sus siglas en inglés), situó a Eritrea como el país más militarizado, mientras que el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS, en inglés), ubicó al país en segundo lugar[12]. Otro informe señala que Eritrea tiene un ejército de 600.000 efectivos, entre las divisiones profesionales y de reserva[13]. Ambas se encuentran en movilización continua desde la erupción de los conflictos fronterizos con Etiopía en 1998-2000, lo que ha resultado en niveles más elevados de gastos militares, a expensas de la recuperación económica y el desarrollo social. El BICC informa que el 20% del PIB de Eritrea se dedica a gastos militares, mientras que Solidaridad Cristiana Mundial (CSW, en inglés) y la organización para los derechos humanos Human Rights Concern–Eritrea (HRC-E) indican que el porcentaje es del 25% del PIB[14]. En vista de la minúscula economía de Eritrea y del tamaño de su población, su gasto militar y la proporción de su reclutamiento son exorbitantes.

Crece el aislamiento internacional

Son pocos los países en desarrollo que pueden abordar con eficacia los retos del desarrollo económico sin contar con cooperación internacional. No obstante, Eritrea se encuentra enemistada con la comunidad internacional. En los últimos diez años, los medios internacionales y observadores se han referido al país como: “el rincón solitario del mundo", “la prisión al aire libre”, “la Corea del Norte de África”, “el estado insular y paria”, y “el centro de atención debido a los peores motivos” [15]. Estas descripciones se deben principalmente a la rígida cultura política del gobierno y al nivel alarmante de violaciones a los derechos humanos, así como a su intento arcaico y vano de valerse por sí mismo en materia económica.

En ámbitos regionales e internacionales, la reputación de Eritrea se ha visto empañada en forma irremediable debido al papel destructivo que ha desempeñado en casi todos los conflictos surgidos en el Cuerno de África. Esta región inestable ha sufrido los continuos estragos de la guerra convencional, las guerrillas, los golpes de estado y las revoluciones. Desde su independencia en 1991, Eritrea ha estado en guerra con todos sus vecinos más próximos – Djibuti, Etiopía y Sudán – así como en guerra subsidiaria con Somalia, país con el que ni siquiera comparte una frontera. Asimismo, el país ha estado en conflicto armado con Yemen.

Debido a la hostilidad de sus líderes, Eritrea ha sido excluida en forma notoria de los foros regionales e internacionales más importantes, desde la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo (IGAD, en inglés) – la organización regional que agrupa a los países del Cuerno de África – hasta la Unión Africana (UA) y la ONU. En 2009, el grado de indignación de la comunidad internacional con el Gobierno debido a sus actividades desestabilizantes en el Cuerno de África resultó en la adopción de medidas punitivas estrictas por parte del Consejo de Seguridad de la ONU contra los líderes militares y políticos. La Resolución 1907 impuso un nuevo régimen de sanciones que comprende un embargo de armas, restricciones de viaje y el congelamiento de activos[16].  Las últimas dos categorías apuntan a los altos funcionarios del Gobierno y a las instituciones financieras que ellos controlan, directa o indirectamente.

La Resolución 1907 se originó en la IGAD y fue adoptada por la UA; es la primera vez que la UA ha iniciado formalmente una resolución de la ONU en contra de uno de sus propios estados miembros. El Gobierno ha reaccionado mediante una campaña de desinformación que incluye la manipulación de las comunidades de la diáspora para que organicen “protestas masivas” en contra de la resolución en las principales ciudades del mundo. Se considera que la resolución puede afectar la IED, ya que incluye cláusulas que se refieren al flujo de capitales de compañías y ciudadanos extranjeros.

Los retos que se avecinan

En el país ya no se otorgan permisos oficiales para viaje e investigación a investigadores independientes, sobre todo en materia de derechos humanos y desarrollo político. En consecuencia, sigue siendo sumamente difícil evaluar los avances y los retrocesos en la realización de los ODM, así como suministrar una imagen completa de la situación real del país. A pesar de tan estrictas restricciones, aún existen varios informes confiables elaborados por investigadores y centros de investigación independientes. No son pocos los que representan a Eritrea como un Estado potencialmente fallido y como un país que ha llegado al borde de la ruptura[17].

El mayor desafío es la falta de voluntad política por parte del gobierno de facilitar la democratización, respetar los derechos humanos y liberalizar la economía. Como en años anteriores, el desempeño del Gobierno con respecto a sus compromisos y obligaciones internacionales en torno a la erradicación de la pobreza, la igualdad de género y la promoción de los derechos humanos ha sido pésimo. Eritrea sufre debido a la represión del partido de gobierno, el Frente Popular para la Democracia y Justicia y sus políticas económicas deficientes, así como al grado cada vez mayor de aislamiento internacional. Sin una transición política pacífica hacia la democracia, estos desafíos continuarán representando obstáculos enormes en lo que se refiere a la realización de las aspiraciones de recuperación económica y desarrollo social de Eritrea.

[1] Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU, Reconsiderando la pobreza: Informe acerca de la situación social en el mundo, 2010. Disponible en: <www.un.org/esa/socdev/rwss/docs/2010/fullreport.pdf> (consultado el 8 de marzo de 2010).

[2] G. Kibreab, Forced Labour in Eritrea, en Journal of Modern African Studies, 47 (2009), 64 y 67.

[3] ACNUR, Global Trends Refugees, Asylum Seekers, Returnees, Internally Displaced and Stateless Persons, Ginebra, 2009. Véase en: <www.unhcr.org/4a375c426.html> (consultado el 10 de septiembre de 2009).

[4] Bertelsmann Stiftung, “Bertelsmann Transformation Index (BTI) 2010: Eritrea Country Report”, Gütersloh, 2009, 9. Véase en: <www.bertelsmann-transformation-index.de/fileadmin/pdf/Gutachten_BTI2010/ESA/Eritrea.pdf> (consultado el 8 de marzo de 2010).

[5] UNICEF, “Informe de Acción Humanitaria: Alianzas por los niños en situaciones de emergencia”, Nueva York 2010, 23. Véase en: <www.unicef.org/har2010/files/UNICEF_Humanitarian_Action_Report_2010-Full_Report_WEB_EN.pdf> (consultado el 8 de marzo de 2010).

[6] Ibid, 24.

[7] Jeremy Clarke, UNICEF Wants $24.8 Million for Eritrean Fund, Reuters, 4 de marzo de 2010. Disponible en: <www.af.reuters.com/article/topNews/idAFJOE6230F020100304> (consultado el 9 de marzo de 2010).

[8] Eritrea: Africa’s Version of North Korea?, en The Christian Science Monitor, 2009. Disponible en: <www.csmonitor.com/World/Africa/2009/1110/p06s12-woaf.html/(page)/2> (consultado el 9 de noviembre de 2009).

[9] N. Hirt, Dreams Don’t Come True in Eritrea: Anomie and Family Disintegration Due to the Structural Militarization of Society, Documentos de trabajo de GIGA, 119/2010, enero de 2010, 13, 26.

[10] Ministerio de Información, Raising Productivity Guarantee of National Objectives and Vision: President Isaias, Shabait.com News, 8de marzo de2010. Disponible en: <www.shabait.com/news/local-news/1252-raising-productivity-guarantee-of-national-objectives-and-vision-president-isaias-> (consultado el 8 de marzo de 2010).

[11] The Christian Science Monitor, op. cit.

[12] BICC, Global Militarization Index (GMI), 2009. Disponible en: <www.bicc.de/uploads/pdf/publications/jahresbericht/2009/gmi_worldmap_2009.pdf> (consultado el  9 de diciembre de 2009); IISS, The Military Balance: The Annual Assessment of Global Military Capabilities and Defence Economies, Londres, 2009. Disponible en: <www.iiss.org/publications/military-balance/> (consultado el 9 de diciembre de 2009).

[13] Bertelsmann Stiftung, op. cit., 4, 13.

[14] CSW y HRC–E, Stakeholder Report on the Human Rights Situation in Eritrea. Submitted to the Universal Periodic Review of the UN Human Rights Council, abril de 2009, 7.

[15] N. Myers, Africa's North Korea: Inside Eritrea’s Open-Air Prison, en Foreign Policy, julio/agosto de 2010. Disponible en: <www.foreignpolicy.com/articles/2010/06/21/africas_north_korea?page=0,1> (consultado el 8 de julio de 2010).
R. Reid, Traumatic Transitions: Open Season on the Eritrean State, en African Affairs, 105 (2006), 638.

[16] Naciones Unidas, UN Doc S/RES/1907, 23 de diciembre de 2009. Disponible en: <www.unhcr.org/refworld/docid/4b66c06cd.html> (consultado el 3 de junio de 2010).

[17] El Fondo por la Paz, Índice de Estados Fallidos, 2010. Disponible en: <www.fundforpeace.org/web/index.php?option=com_content&task=view&id=99&Itemid=140> (consultado el 8 de julio de 2010).

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