Algunos avances, múltiples desafíos

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Malasia todavía tiene la meta oficial de ser un país desarrollado para 2020. Sin embargo, aunque el nivel de vida de la población ha mejorado en términos de acceso a los servicios esenciales y al empleo, la corrupción afecta la ejecución de los proyectos de desarrollo que buscan satisfacer necesidades básicas como el acceso al agua potable, el saneamiento, la educación, la atención de salud y la seguridad alimentaria de la población. Además de la implementación de un subsidio mensual a los hogares que viven en la pobreza extrema. Por otra parte, la conversión de la selva tropical en plantaciones de caucho amenaza el sustento de los pueblos indígenas y la biodiversidad del país.

Según datos oficiales recopilados por el PNUD en 2005[1] , Malasia afirmó que había alcanzado todos los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) salvo los ODM 6 y 8 sobre los que dijo tener información insuficiente.

Los primeros 10 años de los ODM quedaron comprendidos en las versiones 8ª y la 9ª del Plan Malasia, el proyecto de desarrollo quinquenal del país que comenzó en 1966. En este período, los malayos (una población de 26,7 millones) han notado, en general, una mejoría en los servicios esenciales y el empleo. Pero el problema de la corrupción sigue vigente y afecta la ejecución de los proyectos de desarrollo para brindar agua potable, gestión de residuos, saneamiento básico, educación, atención de salud y caminos rurales, y también un subsidio mensual a los hogares que viven en la pobreza extrema.

Tanto el 8º como el 9º Plan reconocían con firmeza la necesidad de promover una sociedad equitativa por medio de la erradicación de la pobreza y la reducción de desequilibrios entre y dentro de los grupos étnicos y las regiones. Pero estaban sesgados para disminuir la desigualdad de ingresos entre los Bumiputra malayos (un término en malayo que abarca los nativos e incluye las minorías Orang Asli y Orang Asal) y los chinos, que son el segundo grupo étnico por su tamaño (el 25% de la población), y hacían hincapié en aumentar la participación de los Bumiputra en la titularidad de las empresas. No se logró alcanzar la meta de un 30% de la titularidad del patrimonio empresarial en todos los sectores en 1990.

A raíz de un cambio fundamental en la política nacional, después de la elección general de 2008 – cuando la coalición de gobierno perdió su mayoría de las dos terceras partes del parlamento por primera vez – el 10º Plan Malasia (2011-15) buscó reformar la economía de una manera más “inclusiva” con un Nuevo Modelo Económico[2] . Este Modelo, formulado por el Consejo Nacional de Asesoramiento Económico en 2010, presenta un marco general para transformar a Malasia de un país de ingresos medios en un país avanzado para 2020. Evalúa las fortalezas y debilidades del país, considerando los efectos de la crisis financiera.

Metas específicas del país

Malasia ha avanzado considerablemente en el desarrollo de sus propias metas e indicadores adaptados a su situación y sus necesidades específicas. El Diálogo Político de Alto Nivel, organizado por la Comisión de Derechos Humanos de Malasia y el PNUD en julio de 2005[3] , recomendó que se incorporara a las principales políticas y programas nacionales y a las metas específicas del país para los ODM, un enfoque de desarrollo centrado en los derechos humanos. Reclamó que el 9º Plan Malasia presentara datos desglosados de la pobreza y la desigualdad para poder identificar los grupos más vulnerables, como los Orang Asli y los Orang Asal, que todavía están privados del derecho fundamental a un nivel de vida aceptable.

Si bien los programas de desarrollo trazados en los tres Planes Malasia abarcaban muchas de las metas de los ODM, reconocían la persistencia de la pobreza en diferentes zonas, tanto rurales como urbanas. La industrialización rápida también trajo el problema de la pobreza urbana y una creciente población migrante – estimada en 2 millones en 2009 – que aumenta la demanda de vivienda y educación. Las políticas para luchar contra la pobreza se centran en la autoayuda y la generación de ingresos en los hogares pobres, principalmente por planes de desarrollo territorial, pero los resultados han sido diversos: en algunos lugares han tenido impactos sociales negativos y le han quitado aún más facultades a la gente.

Se atribuye a los planes de desarrollo territorial en Malasia peninsular impulsados por la Dirección Federal de Desarrollo Territorial (FELDA) la mejora de los niveles de vida rurales por medio de la creación de plantaciones de caucho (entre 1960 y 1980) y de palma aceitera (desde mediados de la década de 1970). Según los tres últimos Planes Malasia, la incidencia de la pobreza cayó del 7,5% en 1999 al 5,1% en 2002 y al 3,8% en 2009. La pobreza extrema – que en general se asocia con las comunidades rurales y los asentamientos precarios urbanos –  cayó del 1,4% en 1999 al 1% en 2002 y al 0,7% en 2009.

La pobreza y las comunidades indígenas

A pesar de lo indicado, los informes de prensa de la situación de las comunidades indígenas, los pobres urbanos y los trabajadores de las plantaciones de origen indio ponen de manifiesto que los niveles de vida de estos grupos marginados han permanecido iguales por décadas. La mayor parte de las plantaciones de caucho y palma aceitera todavía usan el sistema colonial de salarios, por el que se fija el salario diario en función de la cantidad cosechada y su precio en el mercado mundial, en lugar de por las horas trabajadas. Las empresas madereras y dueñas de plantaciones les ofrecen salarios de tan sólo MYR 12 (USD 3,75) por día a los pueblos indígenas rurales de Sabah y Sarawak. Hace 60 años que el reclamo del salario mensual mínimo de los 180.000 trabajadores que reúne el Sindicato Nacional de Trabajadores de las Plantaciones (NUPW, por su sigla en inglés) resulta infructuoso [4] . En los últimos 20 años, los trabajadores se han vuelto aún más vulnerables pues los empleadores pueden reemplazarlos fácilmente con trabajadores extranjeros más baratos que tienen prohibido formar sindicatos.

Las comunidades indígenas, que representan el 12% de la población, son desatendidas en muchas zonas y se las desplaza cada vez más de sus tierras en la selva para hacer lugar a los proyectos de desarrollo, tales como inmensas presas y enormes plantaciones de monocultivos, lo que ha llevado a una intensificación de los conflictos por la tierra[5] . Un informe de la Comisión de Derechos Humanos de Malasia de 2007, después de una investigación de conflictos de este tipo en que participaron los Penan, una tribu indígena en Ulu Belaga, Sarawak, indicó que el programa del Gobierno para erradicar la pobreza no alcanzaba a la comunidad, que vivía en situación de pobreza abyecta[6] .

La seguridad alimentaria sigue siendo un desafío

El éxito de Malasia con sus sectores de manufacturas y productos agrícolas básicos orientados a la exportación ha llevado a que la producción de alimentos sea menos prioritaria. El arroz – que es el alimento básico – es el único cultivo para el que se ha fijado una meta de cierta autosuficiencia. El desarrollo agrícola se centra principalmente en los cultivos de exportación como la palma aceitera, cuyo valor de exportación en 2009 fue de USD 15,6 mil millones[7] , por lo que queda menos tierra para producir alimentos. De los 6,4 millones de hectáreas de tierra agrícola, 4 millones tienen cultivos de palma aceitera y 1,3 millones, de caucho.

El envejecimiento de los agricultores, los campos de arroz abandonados y los años de darle prioridad insuficiente a la producción alimentaria causaron un pánico durante la crisis mundial de alimentos en 2008, cuando Tailandia y Vietnam redujeron sus exportaciones de arroz. Esto es a pesar de que según el 9º Plan Malasia, la meta era aumentar la autosuficiencia en arroz del país del 72% en 2005 al 90% en 2010. Sin embargo, en el 10º Plan Malasia la meta se ha vuelto a bajar al 70%[8] .

En los últimos 10 años, el costo de las importaciones de alimentos ha aumentado a un ritmo sostenido, de USD 3,44 mil millones en 2000 a USD 9 mil millones en 2009[9] . Mientras tanto, el monocultivo a gran escala de palma aceitera ha invadido el interior de Sabah y Sarawak y también está afectando la producción de alimentos de los pueblos indígenas que todavía practican la agricultura de subsistencia.

Educación  y salud

La mayoría de los malayos de entre 7 y 12 años reciben la enseñanza primaria completa. La matrícula aumentó de 2,9 millones de estudiantes en 2005 a 3 millones en 2010 en contraste con una disminución de la tasa de natalidad que se sitúa en 2,5%[10] . Diversos programas de apoyo educativo – como un plan de préstamo de libros de texto, las comidas subsidiadas y los internados –  ayudan a quienes provienen de hogares de bajos ingresos. Si bien se han hecho esfuerzos para mejorar la enseñanza en las zonas rurales y cerrar la brecha entre la ciudad y el campo en términos de rendimiento escolar, hay pocos datos sobre la ejecución de las estrategias.

El servicio de salud pública de Malasia es considerado generalmente uno de los mejores del mundo en desarrollo. Un programa de vacunación que abarca a todos los niños desde el nacimiento hasta los 15 años asegura una baja tasa de mortalidad de los menores de 5 años. Este programa de inmunización infantil contra la mayoría de las enfermedades evitables mediante vacunación es gratuito en todos los servicios públicos.

Las estadísticas muestran que la tasa de infección por VIH continúa bajando desde el pico de 6.978 casos (28,5 casos por 100.000 habitantes) en 2002 a 3.692 (13,3 casos por 100.000) en 2008[11] . El Ministerio de Salud calculó una tasa de notificación de 10,0 casos por 100.000 en 2009. Sin embargo el perfil de la epidemia está cambiando y más mujeres están contrayendo el virus. El 1990 sólo el 1,1% de los casos informados de VIH eran mujeres, pero aumentó al 9,0% en 2002 y trepó al 19,1% en 2008[12] .

En 2003, después de la Declaración de Doha sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (TRIPS por su sigla en inglés) y la Salud Pública efectuada por la OMC en 2001, Malasia se convirtió en el primer país asiático en conceder una licencia obligatoria para “uso por el gobierno” con relación a determinados antirretrovirales (ARV) patentados por las grandes empresas farmacéuticas, debido a sus costos exorbitantes que limitaban notablemente la posibilidad de acceder a ellos. Se importaron versiones genéricas de los fármacos de la empresa india Cipla para usarlos en hospitales y clínicas públicos durante un período de dos años a partir del 1º de noviembre de 2003. El efecto fue que el costo mensual de tratar un paciente se redujera de USD 375 a USD 63-69, una caída de entre el 68% y el 83% dependiendo de la combinación de drogas. Otro efecto fue que los titulares de las patentes bajaron sus precios, lo que benefició a los pacientes en tratamiento privado.

El Gobierno está pensando en privatizar la atención de la salud por medio de un plan de seguro de salud, aunque el 70% de la población depende de la atención pública asequible. Con un Producto Interno Bruto (PIB) de USD 157.000 millones, el presupuesto de salud del país de 2009 (USD 4.300 millones) está muy por debajo del 6% del PIB recomendado por la Organización Mundial de la Salud.

Medio ambiente, biodiversidad y agua potable

Aunque han mejorado las políticas ambientales y se ha establecido un ministerio dedicado al medio ambiente, la protección ambiental sigue estando en un plano secundario con relación a la industrialización y la creación de riqueza, y eso a pesar de las muchas políticas y normas prometedoras sobre el tema.

En general se ha realizado la extracción de madera de una forma no sostenible por lo que la producción ha disminuido en el transcurso de los años, y ha sido necesario importar troncos redondos y madera aserrada para satisfacer la demanda de los aserraderos locales. En 2005, la industria maderera y el Gobierno acordaron un plan por el que, para seguir apoyando a la propia industria responsable de destruir las selvas, las empresas privadas harían plantaciones forestales con préstamos blandos del Gobierno e incentivos fiscales. Estas plantaciones se han multiplicado por 30 en tres años, de 1.626 hectáreas a 44.148 hectáreas en 2009[13] . Según los datos forestales de 2005, más de 1,5 millones de hectáreas del país son plantaciones, que abarcan el 7,5% de sus áreas arboladas.

La Asociación de Biología Tropical y Conservación (ATBC por su sigla en inglés) ha advertido que esta práctica de convertir la selva tropical en plantaciones de caucho pone en peligro la biodiversidad de Malasia y sus especies amenazadas y también libera cantidades importantes de gases con efecto invernadero[14] . Muchos de los mamíferos emblemáticos del país como el rinoceronte, el elefante, el tigre y el orangután están en peligro por la reducción de sus hábitats. Los científicos han advertido que estas especies se extinguirán en menos de 20 años si la deforestación continúa al ritmo actual.

Además de la pérdida de biodiversidad terrestre, los recursos marinos de las pesquerías se han visto mermados desde 1970, a tal grado que en algunas zonas pesqueras la biomasa de peces se redujo hasta en un 90% entre 1971 y 1997. Según una encuesta del Departamento de Pesca, en las cosas este y oeste de Malasia peninsular, Sabah y Sarawak estos recursos ya estaban sobreexplotados en 1997[15] .

Los malayos tienen una de las tasas de consumo de agua más altas del mundo: un promedio de 300 litros por persona por día, que excede la recomendación de la ONU de 165 litros por persona por día. Pero eso es sólo para las poblaciones conectadas a la red de agua potable. Los grupos vulnerables, como quienes viven en las colonias precarias y las comunidades indígenas, tienen que arreglárselas con menos, en términos tanto de cantidad como de calidad. Las comunidades rurales e indígenas, que en otra época se abastecían de agua potable en los ríos, tienen que recurrir cada vez más a la recolección de agua de lluvia porque los ríos están contaminados por la industria maderera y las escorrentías con pesticidas de las plantaciones.

En Selangor, el estado más industrializado, el acuerdo de privatización del agua ha sido impugnado judicialmente por sus términos poco equitativos que les aseguran grandes ganancias a los concesionarios y gravan a los más pobres de la sociedad de manera desproporcionada. Hace años que los conservacionistas reclaman un enfoque de gestión de la demanda del agua, que inculque hábitos de conservación del agua y recolección de aguas pluviales en los hogares, para evitar los costos financieros y ambientales de la construcción de presas. Sin embargo, las políticas del Gobierno han sido lentas en responder a esos reclamos.

Conclusión

Si bien los informes del Plan oficial de Malasia dan una imagen prometedora y destacan los logros sin reconocer los fracasos, sigue preocupando la precisión de las estadísticas y las evaluaciones del Gobierno. Resta por verse si el programa de desarrollo gubernamental, especialmente para los grupos vulnerables, se ejecutará tal como fue planeado pues la vigilancia y la rendición de cuentas de las asignaciones de fondos federales y estatales son mínimas.

[1] PNUD Malaysia, Malaysia: Achieving the Millennium Development Goals – Successes and challenges, Kuala Lumpur, 2005. Disponible en: <www.undp.org.my/mdgs/malaysia-mdg-report>.

[2] Unidad de Planificación Económica del Departamento del Primer Ministro, 10th Malaysia Plan 2011–2015, Putrajaya, 2010. Disponible en: <www.epu.gov.my/html/themes/epu/html/RMKE10/rmke10_english.html>.

[3] PNUD Malaysia, Human Rights Perspectives on MDGs and Beyond, Kuala Lumpur, julio de 2005.

[4] A. Sivarajan, “Monthly Wages...What Monthly Wages?”, Indian-Malaysian Online, 8 de abril de 2002. Disponible en: <www.indianmalaysian.com/monyhly_wages.htm>.

[5] Para más información sobre los conflictos por la tierra de los pueblos indígenas, ver el Forest Peoples Program en: <www.forestpeoples.org/documents/asia_pacific/bases/malaysia.shtml>.

[6] Comisión de Derechos Humanos de Malasia (Suhakam), Penan in Ulu Belaga: Right to Land and Socio-Economic Development, Comunicado de prensa, Kuala Lumpur, 2007.

[7] “Malaysia aims for record palm oil exports in 2010”, Commodity Online, 9 de marzo de 2010.

[8] Unidad de Planificación Económica del Departamento del Primer Ministro, op. cit.

[9] Austrade, “Processed food to Malaysia: Trends and opportunities”, sitio web del Gobierno de Australia, 30 de  abril de 2010.

[10] Ministerio de Educación. Ver: <www.moe.gov.my>.

[11] Malaysian AIDS Council. See: <www.mac.org.my/v2/hidden/malaysian-statistics/>.

[12] Ministerio de Salud, “2010 UNGASS Country Progress Report – Malaysia”, marzo de 2010.

[13] J. Hance, “Scientists warn that Malaysia is converting tropical forests to rubberwood plantations”, Mongabay, 24 de junio de 2010. Disponible en: <news.mongabay.com/2010/0624-hance_rubber_malaysia.html>.

[14] Asociación de Biología Tropical y Conservación, “The Conversion of Malaysian Native Forests – Resolution opposing conversion of Malaysian native forests to non-native rubberwood plantations”.

[15] Para más información, ver: <www.dof.gov.my/home>.

Human Rights International Treaties
DFG
ILO Conventions
C 87 C 98 C 105 C 100 C 111C 138 C 182
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