El petróleo no basta

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Centro de Información y de Habilitación de los Derechos Humanos
Arafat Abdallatif Arrafid

Si no revisa sus políticas, Yemen – uno de los países más pobres del mundo – no alcanzará los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) para el año 2015. Su desmedida dependencia de la exportación de petróleo y la debilidad del resto del sistema productivo han creado una economía incapaz siquiera de responder adecuadamente a las necesidades alimentarias de la población. Es indispensable diversificar la producción agrícola, atendiendo los riesgos medioambientales – sobre todo el agotamiento de las reservas de agua – y proteger y hacer más competitivos los productos nacionales. En lo político, se deben aprobar medidas de género más agresivas que posibiliten la integración real de las mujeres en la sociedad.

Yemen se encuentra en el lugar 140, entre 182 países, en el Índice de Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Casi el 45% de la población vive con menos de 2 dólares diarios[1]. El aumento del desempleo ha llevado a un estancamiento del nivel del ingreso por habitante. Su economía se basa principalmente en el petróleo, mientras los demás sectores han tenido un modesto desarrollo.

El país enfrenta serias dificultades a causa de una disminución importante en la producción petrolera, cuyo grado de participación en el presupuesto general del Estado es excepcionalmente alto. Ante este panorama, si las autoridades yemenitas no toman las medidas necesarias para detener rápidamente la caída de la economía, el Estado será incapaz de cumplir sus obligaciones, en los próximos años.

Una mirada a la situación actual

El combustible de la dependencia

Según las estadísticas oficiales, el petróleo participa en un 35% de la producción interna total, 70% del presupuesto del Estado y en un 90 % de la totalidad de las exportaciones de Yemen[2]. Las demás participaciones en los sectores de producción como la pesca, el turismo y las industrias manufactureras no representan más que el 10% de las exportaciones. Los datos oficiales muestran que las exportaciones de petróleo bajaron, entre 2007 y 2008, de 17,42 millones a 9,46 millones de barriles – lo que significa, en términos económicos, USD 522 millones menos de ingresos por ese rubro.

De acuerdo a un informe del Banco Central Yemenita, los ingresos por exportación de petróleo bruto del país registraron, en 2009, una caída récord de USD 803 millones. Esto coincidió, de acuerdo al Banco, con la disminución de la cuota parte del Gobierno en la totalidad de la producción de petróleo bruto durante el período enero-julio – 15 millones de barriles en 2009 contra 27,3 millones de barriles durante el mismo período de 2008. El informe también relaciona esta disminución con a una caída importante en los precios internacionales a causa de la crisis internacional – de USD 114,6 el barril en 2008 a USD 53,7 en 2009.

Otros sectores

Los sectores económicos alternativos al petróleo, como el de la agricultura y la industria, disminuyeron su participación en el Producto Interno Bruto – de 43% en 1990 a menos de 18% en 2005[3]. Mientras tanto, la tasa de desempleo pasó de 16,7% en 2007 a 35% en 2008.

Datos oficiales establecen que la fuerza laboral en el sector agrícola ronda el 54%, pero la degradación del suelo y el avance de la desertificación amenazan con deteriorar las condiciones de vida de los trabajadores[4]. El cultivo del kat – una planta estimulante y energizante que requiere más de veinte millones de horas laborales al día y ocupa la cuarta parte de la fuerza laboral – cubre más de la mitad de las superficies cultivadas y absorbe enormes cantidades de agua subterránea, en uno de los países con más escasez de agua del mundo (ver más adelante).

La situación de la mujer

Pese a que las mujeres han concretado avances en lo que respecta a la toma de decisiones en los distintos organismos gubernamentales y partidarios, se las sigue relegando a un segundo plano, mientras la toma de decisiones continúa en manos de los hombres, según demuestran los siguientes datos[5]:

  • En 1990 se reconoció, por primera vez, el derecho de las mujeres a votar, ser candidatas y asumir funciones públicas.
  • No hubo mujeres miembros en la Comisión Superior de las Elecciones de los años 2001, 2003 y 2006.
  • La tasa de inscriptas como votantes aumentó de 15% en 1993 a 37% en 1997 y a 46% en 2006.
  • El número de candidatas en las elecciones parlamentarias bajó, de 42 en 1993 a 21 en 1997 y a 11 en 2003.
  • En los plebiscitos para la reforma constitucional de 2001 la participación de las mujeres fue de 30%.
  • Para la elección de los Consejos de Gobierno de 2001 hubo 120 mujeres candidatas, contra 23.892 hombres. Para los Consejos de las Direcciones, fueron 108 mujeres y 21.924 hombres.
  • Hubo sólo dos mujeres electas en las legislaturas de 1993 y 1997 – 0,7%, – y una sola en 2003 – 0,3%.
  • Entre 111 miembros del Consejo Consultivo – por designación – hay solamente dos mujeres.

 

Conflictos armados

Además de grandes pérdidas en vidas e infraestructura, estos enfrentamientos han provocado, de acuerdo a datos oficiales, el desplazamiento de alrededor de 200.000 personas. A pesar del acuerdo celebrado entre el Gobierno y el grupo de Al Hutí el 11 de febrero de 2010 que puso fin a seis meses de guerra en Sa’dah, los combates han continuado esporádicamente. Hay disturbios en las gobernaciones del Sur provocados por el grupo cesionista “Movimiento del Sur”, enfrentamientos por los recursos naturales, conflictos tribales y un crecimiento de la organización Al Qaeda, que amenazan continuamente la paz social.

Yemen y los ODM

Educación

El país tiene una tasa de analfabetismo de 58,9% y la de inscripción en educación primaria y segundaria es de apenas 56,6%. Esto significa que 2,9 millones de niños y jóvenes quedan fuera del sistema educativo. De ellos, 1,9 millones son niñas[6]. Las estadísticas oficiales muestran que el número de escuelas es de 14.632, pero el 20% de ellas están cerradas, son escuelas abiertas que funcionan bajo árboles o en construcciones de lata. Hay más de 100 alumnos por clase.

Los trabajadores de la enseñaza representan el 54% del aparato administrativo del Estado y a pesar de ello, los informes estadísticos muestran que 78,8% de los directores de escuelas no tienen formación universitaria, además de que 4,4% no poseen ninguna calificación escolar. Según el censo educativo de 2003, 17,5% del total de los maestros son mujeres. El ingreso de un maestro con educación universitaria no supera los 150 dólares mensuales, lo que lo obliga a buscar otros trabajos que le permitan mejorar su nivel de vida.

El Gobierno declara gastar el 17% del presupuesto general para el sector de educación, mientras que el gasto en defensa y seguridad supera el 26%.

Salud

Según surge de un informe oficial del Ministerio de la Salud, el logro de las metas propuestas en los ODM referidas a la salud aparece como muy lejano.

El informe alerta sobre la disminución del presupuesto del sector de la salud y justifica eso en base a la cuota anual reservada para cada persona y la caída del presupuesto de la salud en los gastos del gobierno. Según el documento, no hay criterios específicos en cuanto a infraestructura, funcionarios, servicios, medicamentos y equipamientos y gastos de funcionamiento. El número de camas en los hospitales y centros de salud no supera las 14.000 – es decir, una cama por cada 1.600 personas. Hay 7.300 médicos – apenas uno cada 3.000 habitantes. Los beneficiarios de los servicios de salud están desconformes con el servicio y los proveedores del servicio con el Ministerio de la Salud a causa de los bajos sueldos, la falta de estímulos y las malas condiciones laborales.

Por otra parte, Yemen se encuentra entre los países con mayor escasez de agua en el mundo – con solamente 125 metros cúbicos disponibles por habitante al año – y sus reservas subterráneas se agotan rápidamente. Según informes parlamentarios, la contaminación del agua es la fuente principal de  enfermedades y epidemias que afectan al 75% de los yemenitas. Un estudio del Banco Mundial muestra que los problemas del agua se agravan en el medio rural, donde vive el 81% de la población[7]. El 34% de los habitantes de Yemen bebe agua sin tratar – de pozos y fuentes sin protección, cisternas chicas, tanques móviles y aguas superficiales. El 60% de los ciudadanos vive en zonas infestadas por la malaria.

Trabajo y protección social

La Constitución y las leyes de trabajo y del servicio civil se comprometen a acompañar las convenciones internacionales aprobadas por el derecho natural al trabajo para cada ciudadano y el derecho a un nivel de vida digno a través del sueldo justo. Sin embargo, en los últimos años las políticas públicas se han alejado de esos principios. El seguro social cubre a todos los funcionarios gubernamentales, pero sólo a 70 mil trabajadores del sector privado. Esto hace que más de 4 millones de la PEA estén sin cobertura. Hasta el momento no existe un seguro de salud.

La pobreza en aumento ha determinado que más de 500 mil niños en edad de educación básica (6-14 años) deserten de la educación y, la mayoría de ellos, ayuden a sus padres en las tareas de agricultura y pastoreo. Otra parte vive de la mendicidad o es sacada del país ilegalmente, hacia los países vecinos, para hacerlos mendigar o para trabajo doméstico.

Efecto de los acuerdos comerciales

En 1985, siguiendo las indicaciones del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, Yemen liberalizó totalmente su comercio. Desde entonces bajó los aranceles aduaneros – a un mínimo de 5% y un máximo de 25% – lo que atentó contra la competitividad de los productos nacionales frente a las importaciones. El comercio agrícola está en déficit permanente, por lo cual el país debe cubrir las necesidades de alimentos de su población con importaciones. Las importaciones de alimentos representan 33% del total de las importaciones y una carga pesada sobre la balanza comercial y la balanza de pagos.

El sector industrial, caracterizado por su gran debilidad y la falta de firmeza en los dos niveles vertical y horizontal, sigue con participación marginal en la formación de la producción nacional y la ocupación de la mano de obra. La industria yemenita basa su producción industrial en la importación la materia prima e intermedia. En este marco, el país aspira ingresar a la Organización Mundial del Comercio a fines de 2010, pese a que la organización sigue considerando a Yemen como no calificado para hacerlo.

El papel de las organizaciones de la sociedad civil

Según datos del Ministerio de Asuntos Sociales y del Trabajo, hay cerca de 7.000 organizaciones civiles – más del 75% de ellas dedicadas a la caridad que distribuyen ayuda y proveen diversos servicios a las familias pobres. El número de organizaciones focalizadas en los derechos humanos es bajo y, además, trabajan en derechos humanos en general. Así, la misma organización aboga por los derechos de la mujer, del niño, civiles, políticos y económicos.

A pesar de ello, se han organizado numerosos ciclos de capacitación en diversos talleres, conferencias, actividades y discusiones de diferentes problemas en el campo de los derechos humanos. Asimismo, se han establecido alianzas y formado redes que trabajan con el objetivo de alentar y ejercer presión por algunos temas políticos, civiles, sociales, económicos e intelectuales.

Aunque sus acciones no han tenido una gran repercusión pública – circunscritas a los sectores intelectuales – han influido sobre los centros de decisión del Estado, como el Parlamento y el Gobierno Central, que empezaron a exponer y discutir algunos de los problemas que la sociedad civil denuncia. No se han producido grandes cambios, pero sí algunos pasos en los temas referentes a las mujeres y los niños y niñas, las personas discapacitadas y la promulgación de leyes sobre transparencia y combate a la corrupción.

Conclusiones

A los efectos de lograr un desarrollo sustentable y poder cuando menos acercarse al logro de las metas planteadas en los ODM, Yemen debería tomar medidas urgentes que modifiquen drásticamente su forma de producción y distribución de la riqueza.  Por ello, el papel del Estado es fundamental. Algunos expertos económicos han aconsejado a las autoridades yemenitas que, por un lado, bajen progresivamente la dependencia del país de los ingresos petroleros – entre 10% y 12% – y, por otro, diversifiquen las fuentes del ingreso a otros sectores, con una participación no menor al 10%.

Es esencial, entonces, la diversificación de la producción agrícola que, además, evalúe y controle debidamente los impactos en el medio ambiente – el más importante de los cuales es el agotamiento de las escasas reservad de agua dulce. Este incentivo de la agricultura no puede realizarse si antes no se protege – a través de medidas fiscales – a los productores nacionales para que puedan competir en igualdad de condiciones con las importaciones.

Además, deben aplicarse políticas de género más fuertes que apunten a una integración real de las mujeres en los sectores educativos, políticos y económicos del país.

[1] Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Informes del desarrollo humano 2009. Disponible en: <www.hdr.undp.org/en/media/HDR_2009_ES_Complete.pdf>.

[2] Informes gubernamentales y parlamentarios del año 2007-2008.

[3] Ibid.

[4] Organismo Central de Censo, Informe de censo 2008.

[5] Comisión Nacional de las Mujeres, Informe sobre la situación de las mujeres en Yemen 2008.

[6] Organismo Central de Censo, op. cit.

[7] “La Guerra del agua en Yemen”, Yemen Times, 12 de agosto de 2009. Disponible en: <www.yementimes.com/DefaultDET.aspx?i=932&p=health&a=1>.

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