Tailandia

Informe 2016

Defining Sustainability from Below

As the 2030 Agenda on Sustainable Development recognizes, achieving sustainable development and inclusive economic growth requires greater attention to equality and justice, both on national and international levels. This requires the adjustment of equilibrium between the private sector and civil society and a guaranteed universal social protection floor. Sustainable development means seeking a balance of human rights, economic development and a secure environment, which will bring about people’s well-being in the short and long terms. This report looks at several of these areas in detail, focusing on social and cultural rights, in particular child development; economic security, particularly land and resource use; labor rights, particularly for women; environmental degradation and the role of transnational corporations. It summarizes the factors leading to a classic ‘development trap’ and identifies some important things that need to be done to overcome this.

BCI & GEI 2011
noticias

El gobierno de Tailandia ha anunciado un marco político "Pracha Rath" (Estado del Pueblo), pero esto "irónicamente se ha convertido en una agenda compartida entre el gobierno y el conjunto industrial y corporativo, permitiendo que los intereses de estos últimos, en lugar de la sociedad y las y los ciudadanos, sean los principales motores del desarrollo". El informe de Tailandia de Social Watch 2016 describe una "trampa de desarrollo" con disminución de la autonomía de la comunidad en las zonas rurales. "A medida que la agroindustria toma el mando, los agricultores se convierten en trabajadores remunerados, o incluso contratados, en su propia tierra. Mientras tanto, los “planes de desarrollo" reclaman grandes proyectos para facilitar el suministro de recursos, combustible, energía y transporte para el sector industrial y áreas urbanas, causando una baja de reproducción de trabajo y dañando el medio ambiente".

Tailandia es vista como un país con alto desarrollo económico, sin embargo en la sociedad persiste la desigualdad y la brecha de ingresos se ha ampliado aún más. A partir de 2009 los datos indican que, el 20 por ciento de las personas más ricas del país ganan 11,9 veces más que el 20 por ciento de los más pobres. En 2012 se reporta que los ricos poseen 325,7 veces más tierra que los pobres. La revisión de la implementación de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing ha puesto de relieve que la persistente discriminación de género ha incrementado la injusticia hacia las mujeres en la sociedad y que el gobierno no está haciéndose cargo de esta situación.

El informe, coordinado por Foundation for Women y Social Agenda Working Group (Social Watch Tailandia), es un resumen del informe de los grupos de mujeres de la sociedad civil tailandesa sobre la revisión de Beijing +20.

Los problemas sociales emergentes han demostrado que las características de la pobreza en la sociedad tailandesa son cada vez más complejos, con diferentes formas de disparidad y de desigualdad. Esta comprensión básica da cuenta de la necesidad de que Tailandia cuente con un sistema de bienestar y protección social universal debido a que la dirección actual del desarrollo ha marginado a la mayoría de la población. Esta situación ha provocado que estas personas se vuelvan invisibles. Por ejemplo, en Bangkok los trabajadores migrantes no pueden acceder a ciertos servicios sociales debido a que el registro de su casa se encuentra en las provincias. Por tanto, los problemas de los niños no se pueden resolver de manera aislada y sin vincularlos a otros temas sociales.

Al mismo tiempo, la sociedad se enfrenta a diversos y cada vez mayores riesgos de desastre social, económico y naturales. Hay cada vez más prácticas de explotación en el sistema de empleo.

De acuerdo al Informe “Collecting Inputs from Marginalised populations on the Post 2015 Development Agenda”, en los últimos 15 años en Tailandia ha habido una mejora importante en servicios sociales, como salud y educación, y la población ha tomado mayor consciencia de sus derechos. Sin embargo, el rápido crecimiento económico también amplió la brecha entre las diferentes regiones del país y los sectores sociales, lo que ha provocado marginación y crecientes desigualdades.

Para muchas personas la vida se hizo más insegura, con pérdida de sus medios de vida (trabajo, tierra, acceso a los recursos naturales), crisis de identidad, deterioro de las relaciones sociales y desempoderamiento. Muchos atribuyen esto al modelo de desarrollo económico adoptado en los últimos años, que ha llevado a la mercantilización de los recursos naturales y de los alimentos.

Protesta para detener
la represa Xayaburi.
(Photo: internationalrivers.org)

La aprobación del Plan de Desarrollo Energético 2010-2030 en Tailandia fomentará la desigualdad energética entre la población y los más pobres cargarán con los pesados costos ambientales de las centrales eléctricas, las plantas de carbón e incluso los reactores nucleares, socavando los logros de los ODM que el país proclama haber logrado antes de 2015.

Académicos, organizaciones de la sociedad civil y comunitarias locales han expresado su oposición, propusieron un nuevo plan basado en un enfoque holístico de la planificación energética e instaron a pasar de la fuerte dependencia de los combustibles fósiles a utilizar la energía más eficientemente recurriendo a las fuentes de energía renovables.

El último Plan de Desarrollo Energético (2010-2030), elaborado principalmente por la Autoridad de Generación de Electricidad de Tailandia, está fuertemente influenciado por las demandas de las industrias automotriz y de fundición, que dirigirá el plan de desarrollo nacional durante los próximos 20 años.

Bangkok (Agencia Fides) – La lucha contra la pobreza y el subdesarrollo, en Asia y en otras partes del mundo, no se vence sólo a través del crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI), sino aumentnado las posibilidades de acceso a la salud y a la instrucción: es lo que afirma la red internacional “Social Watch” en el nuevo Informe anual titulado “Crisis global. La respuesta: recomenzar desde los derechos”. “Social Watch” ha formulado un nuevo instrumento para medir las condiciones sociales y económicas de la población mundial: el Índice de las Capacidades Básicas (Basic Capabilities Index, BCI), aplicándolo al análisis del estado de salud y del nivel de instrucción inicial en 176 países.