Las políticas de cuidado constituyen un eje central del contrato social, Muestran el compromiso intergeneracional de la sociedad de cuidar a  los niños y niñas que en el mediano y largo plazo se constituirán en los  actores principales del desarrollo, y de la reciprocidad debida a los  enfermos y a los adultos mayores que en algún momento de sus vidas  contribuyeron con nuestro bienestar. El cuidado es la principal razón  de la constitución de una sociedad. Por lo tanto, el estado –sociedad y  sector público- debe garantizar el derecho a ser cuidado, para que ello  no signifique menores oportunidades educativas, laborales, sociales y  políticas para las mujeres.

Casi una tercera parte de las metas que definen los diecisiete Objetivos de Desarrollo Sostenible aprobados por los gobiernos en la ONU, están siendo reescritos de facto o borrados por la propuesta del Grupo de Expertos Interinstitucional sobre "indicadores prioritarios", publicado el 1ero de junio en Nueva York. Nociones importantes incluidas en los ODS, tales como los derechos laborales, derechos de las mujeres a la propiedad, servicios financieros, la herencia y los recursos naturales y muchos compromisos de los países desarrollados para apoyar los esfuerzos de los países en desarrollo, están fuera de la lista de indicadores propuesta y, por lo tanto, no formarían parte de las revisiones de la ONU de la nueva agenda de desarrollo.

El símbolo de la paz formado por
activistas en Croacia.
Crédito: Teophil/cc by 3.0

Cuando Dinamarca organizó la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social (CMDS) en marzo de 1995, una de las conclusiones de esa reunión en Copenhague fue la futura creación de un contrato social con “la gente en el centro del desarrollo”.

A pesar de las deficiencias en su ejecución en los últimos 20 años, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) busca cumplir un objetivo idéntico, pero con un giro político, el de la “ciudadanía mundial”.

El borrador cero sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) es el documento base para la negociación final de los Estados sobre la nueva Agenda de Desarrollo Post 2015 que será acordada en la próxima Asamblea General de Naciones de septiembre de este año. En su parte primera muestra una estructura más coherente y ordenada que la introducción del Grupo Abierto de Trabajo (GTA). La división de estos 44 puntos en 8 temas permite distinguir con mayor claridad la visión de los Estados, su nivel de ambición y, por tanto, su enfoque político con mayor claridad que lo sucedido en el documento del GTA. En este nuevo documento se explicitan con mayor claridad los acuerdos tácitos, así como los puntos de vista sobre temas cruciales tales como el modelo de desarrollo, el medio ambiente, el papel primordial que se le otorga al sector empresarial y el significado que, en términos de compromisos y obligaciones, tiene la Agenda para los Estados.

¿Cómo podemos asegurar que las empresas, y en particular, las empresas multinacionales, realmente contribuyan al desarrollo en los países donde ejercen sus actividades? ¿Cómo atribuirles la responsabilidad de los efectos sobre el desarrollo? ¿Cómo exigir que rindan cuentas del gasto de los fondos públicos? Estas preguntas parecen bastante apremiantes, sin embargo, todavía están por responderse.

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