Auge y declive

Francis Chigunta
Women for Change

Un examen de distintos aspectos de la equidad en Zambia muestra notorias disparidades en el acceso a las estructuras e instituciones económicas y políticas del país. Los intentos gubernamentales de abordar la inequidad son obstaculizados por la falta de voluntad para trducir las políticas y transformarlas en programas concretos. Como consecuencia, en la práctica casi nada se ha logrado en términos de aumentar y ensanchar las oportunidades para la gente. Si Zambia pretende avanzar y convertirse en una sociedad progresista y moderna, el gobierno debe realizar esfuerzos concertados para promover la equidad.

Equidad social

Inmediatamente después de la independenciapolítica en 1964, Zambia se convirtió en uno de los másprósperos países del Africa sub-sahariana y alcanzó unprogreso significativo en la provisión de sevicios socialesestando en condiciones de proveerlos casi para toda laciudadanía. Sin embargo, el declive económico de mediados de ladécada de 1970, conjugado con la subsecuente implementación delPrograma de Ajuste Estructural llevó a una reversión de lasituación.

Salud y Educación

El sector educativo está en crisis. Lamayoría de las instituciones educativas tienen un plantel deprofesores inadecuado y desmoralizado debido a las pobrescondiciones de servicio, la escasez de recursos y las aulassuperpobladas.

En un esfuerzo para mejorar los estándareseducativos, el gobierno se ha embarcado en la implementación deun Programa Integral del Sector Educativo (E.S.I.P.)

El empuje principal de las reformas consiste encompartir los costos y descentralizar el sistema de prestacioneseducacionales.

La descentralización ha traído algunasmejorías en las condiciones físicas de las escuelas. Sinembargo, siendo más del 70% de la población "muypobre", la introducción de costos ha reducido la capacidadde los pobres para costearse la educación. Entre los hogarespobres, el retiro de los niños de las escuelas y la inscripcióntardía se han convertido en importantes estrategias paraconfrontar los costos educativos. Informes del Ministerio deEducaciòn muestran que en 1995 cerca del 59,4% de los niños yel 56,7% de las niñas de primer grado estaban por encima de laedad mìnima legal de ingreso, que es de 7 años. Lainscripción en las escuelas primarias descendió, de más del96% a mediados de la década de 1980 a menos de 80% en la décadade 1990. Tanto en las áreas rurales como urbanas elresultado ha sido un creciente analfabetismo -y crecientemiseria- entre los niños que, al abandonar la escuela en lasáreas urbanas se vuelven "niños de la calle".Mientras que en 1991 había 30.000 niños de la calle, en 1995 elnúmero llegó a 70.000 (UNICEF, 1996).

La situación en este sector es similar a ladel educativo. El sistema de distribución de salud padecedéficits persistentes de drogas esenciales, niveles inadecuadosde los planteles y del equipamiento médico, así como unainfraestructura de salud dilapidada. El 52% de la poblaciónrural vive fuera del perímetro de 5 km. de distancia conrespecto al centro médico más cercano. Esta distancia es unabarrera para la atención de la salud, particularmente entre lasmujeres embarazadas. Como resultado, una gran proporción de losnacimientos tiene lugar sin la asistencia de personal médicoadiestrado.

La malnutrición materna e infantil es tambiénun problema grave y creciente. Contribuye a los altos niveles demortalidad, especialmente la infantil. De acuerdo a la encuestademográfica y de salud de 1996 (ZDHS), el 9%, o 1 de cada 11madres, está crónicamente desnutrida. La tasa de mortalidadmaterna está actualmente estimada en 649 muertes por cada100.000 nacidos vivos (1990 -1996), en tanto que la tasa demortalidad infantil se encuentra en 197 por cada 1.000nacimientos (ZDS 1997). La mayoría de las mujeres zambianas notiene ningún acceso a los sevicios de planeamiento familiar.

Para prevenir un mayor deterioro en el sistemade distribución de salud, desde 1991 Zambia se ha embarcado enun ambicioso y radical proceso de reforma. El gobierno se hacomprometido a proveer ‘equidad de acceso a un serviciode salud de calidad, y eficaz en función a los costos, que estétan cerca de la familia como sea posible’.

El énfasis de las reformas en la salud estáen la descentralización de los servicios de atención médica yen cambiar la estrategia de financiación. Esta última estábasada en el principio de combatir los costos a través de cargosal usuario y de arreglos de pago anticipado. Estos cargos, juntocon los crecientes índices de pobreza en el país, pueden serresponsables del aumento de las enfermedades de los pobres yotros grupos vulnerables. El Informe de Pobreza para Zambia(Banco Mundial, 1994) estimó que el 25% de los zambianos seencontraban enfermos.

Pese a eso, no se le otorga una alta prioridadal agua potable en la formulación y administración depolíticas. De acuerdo a las estimaciones, actualmente alrededordel 51% de la población zambiana no tiene acceso a ella. En lasáreas urbanas el acceso disminuyó, del 70% de todos los hogaresen 1985 a 66% en 1990. Esta cifra ha mejorado apenasmarginalmente en los años recientes. Por lo tanto, no sorprendeque durante la década de 1990 haya habido un sostenidoincremento de brotes epidémicos como el cólera.

A partir de la devastadora sequía de 1992-1993el gobierno le está prestando mayor atención al tema. Sinembargo, está orientado hacia la comercialización yprivatización de los servicios sanitarios.

Acceso a los programas de bienestas social

El Plan de Asistencia para el BienestarPúblico (PWAS) en el Ministerio de Desarrollo Comunitariio yservicios sociales (MCDSS) es la red oficial de seguridad socialen Zambia. El PWAS apunta a reducir y aliviar la pobreza entrelos más pobres de los pobres, los discapacitados, las viudas yotros individuos severamente empobrecidos.

Los programas comrendidos por el esquemaincluyen tesorerías escolares, el Plan de Costo de AtenciónMédica, y la Junta Nacional de Seguridad Social para laNutrición y el Alimento. También recientemente, el gobierno haestablecido un Programa para la Erradicación de la Pobreza ytrabaja actualmente para desarrollar un Plan Nacional de Accióncontra ella.

Sin embargo, estos programas no han podidomejorar las condiciones de aquellos más pobres entre los pobres.De hecho, los niveles de pobreza en el país han continuado enaumento. Los planes en el sector social están caracterizadospor tener fondos inadecuados por las demoras en la liberación delos fondos y por una pobre administración, por falta deprioridades y miras y por un limitado conocimiento de estosprogramas por parte del público. Por sobre todo, más allá deconstituir un drenaje para los mismos magros recursos financierosque se disponen para los pobres, la capacidad del Departamento deDesarrollo Comunitario y Servicios Sociales (que tiene a su cargola responsabilidad de recibir a personas que han sidonegativamente afectadas por el ajuste estructural) es casiinexistente. De 1990 a 1992 sólo el 15% de los beneficiarioselegibles de hecho recibieron asistencia del PWAS.

¿Equidad económica?

En 1975 el 60% de la población zambiana erapobre (Banco Mundial, 1994); en 1991 lo era el 71% (IAOS/AFSA,1995), y para 1993 la pobreza global había crecido rápidamentehasta llegar al 86%. Mientras la pobreza urbana seincrementó en 22 puntos, la pobreza rural creció 6 puntos(1991-1993). La incidencia e intensidad de la pobreza aumentócon el programa de ajuste estructural (SAP). Los costos socialesy económicos del SAP consistieron en la pérdida masiva deempleos debido a cercenamientos y reducciones de personal tantoen el sector público como en el privado, en la disminución delos salarios reales, el aumento en los impuestos, la reduccióndel acceso a los recursos económicos y el deterioro en lacantidad, calidad y acceso a los servicios sociales (salud,educación y agua y saneamiento). Los hogares urbanos(especialmente los de los trabajadores pobres) son mássusceptibles a los cambios inducidos por el SAP que los hogaresrurales, que ya se encontraban marginados.

El coeficiente Gini aumentó de 0,48 en 1959 a0,59 en 1975 (Banco Mundial, 1994). En 1985 la distribución delingreso mejoró levemente con respecto a las cifras de 1975.Hasta cierto punto, la implementación del SAP ha llevado areducciones en la desigualdad global de ingresos en Zambia, másnotoriamente en lo atinente a la brecha urbano-rural. En lasáreas urbanas disminuyeron los salarios de los empleados bienremunerados, en tanto que no se registró una caídasignificativa de los salarios de los escasamente remunerados(Seshamani y Kaunga, 1996).

La calidad y acceso a los servicios sociales sedeterioró más en las áreas urbanas que en las rurales. Ladistribución del impacto del SAP fue más severa entre lasmujeres y niños, quienes son los principales usuarios de losservicios sociales y cuyo acceso, como sector social,disminuye en la medida en que se intensifican los programas dereparto de costos.

Tierra, vivienda y crédito

Zambia posee vastas tierras cultivables. Lasreformas agrarias diseñadas e implementadas por el actualgobierno aspiran a atraer la inversión adjudicándole valor a latierra y creando un sistema de tenencia de la misma. Ahora puedeser comprada y vendida, como cualquier otra mercancía, a travésde agentes de bienes raíces, estando su precio determinado porlas fuerzas del mercado. Aunque existe un casi libre acceso a latierra y al alojamiento, el grado de acceso difiere de acuerdo algrupo. En las áreas urbanas, se encuentra sesgado hacia losricos y prósperos mientras los "menos prósperos"viven en caseríos marginales y ruinosos clasificados como"asentamientos ilegales". La mayoría de estosmarginales no posee escrituras de sus tierras o casas y por lotanto no pueden usarlas como garantía. Los pobres de lasciudades no pueden acceder fácilmente a una vivienda decente ylos pueblos ruinosos han crecido como hongos. La ocupación detierras se ha incrementado en los años recientes a pesar de laexistencia de leyes contra las ocupaciones.

Por otra parte, la liberalización ha infundidouna dura competencia en el sector financiero y, consecuentemente,inestabilidad. Esto ha producido el colapso de al menos cincobancos comerciales y el repliegue, desde 1993, del movimientocooperativista. Se ha afectado el flujo de crédito hacia loshogares rurales y de la periferia urbana, y se han profundizadolas desigualdades económicas. Con el colapso de los sistemas dedistribución de crédito urbano y semiurbano, han surgido de lanada los prestamistas informales. El sistema de préstamoinformal es comúnmente conocido como "kaloa". Lastasas de interés del "kaloa" pueden llegar hasta el100% para el período de un mes o menos.

Empleo y salario

La fuerza de trabajo formal e informal creciócasi un 50% de 1986 a 1994. Este aumento se debe parcialmente aun cambio en la composición de la fuerza de trabajo, queactualmente incluye a todas las personas por encima de la edad de12 años. De acuerdo a la Oficina Central de Estadística,más del 40% de este aumento en la fuerza del trabajo de 1986 a1994 consistió en trabajo infantil. Los niños trabajan(principalmente en el sector informal) para suplementar elingreso familiar o para sobrevivir en las calles. El aumento enla fuerza del trabajo está disparmente distribuido entre lossexos, con un 21% de aumento para los hombres y sólo un 14%para las mujeres en el período 1987-1991.

En el mismo período, el desempleo aumentó.Entre 1989 y 1994 se perdieron 38.500 empleos y se registraron26.448 reducciones de personal. Mientras el SAP causó undeterioro en el empleo formal también llevó a un aumento delempleo en el sector informal. Para las mujeres en particular, elsector informal se ha mostrado como una fuente alternativa yvaliosa de ingresos dada su exclusión de las principalescorrientes económicas. De todos modos, actualmente el sectorinformal no ofrece ni trabajo seguro ni protección social.

Los salarios reales en el sector públicocayeron aproximadamente un 45% con respecto a su valor de 1984(Seshamani y Kaunga, 1996). Esta erosión de los salarios realeses atribuida a las tasas de tres dígitos inflacionarios quesurgió con el comienzo del SAP en 1989-1994. Actualmente, elsueldo promedio en el sector público se encuentra en K92.300,levemente por debajo del valor del alimento y los serviciosbásicos de un mes.

En junio de 1991 el ingreso promedio de lasmujeres constituía el 72% del ingreso de los hombres; en marzode 1993 este coeficiente se encontraba en un 82%. El decreto deEmpleo a las Mujeres y Personas Jóvenes supuestamente protegelos intereses de las mujeres en los lugares de trabajo. Sinembargo, el hecho de que las mujeres continúan recibiendosalarios más bajos que los hombres sugiere que la existencia delegislación social progresista no necesariamente implica laerradicación, o siquiera la reducción, de las desigualdadessalariales. Los empleadores evaden las reglas al darle almismo trabajo un nombre diferente, dependiendo de si es realizadopor un hombre o por una mujer. Además, la regulación de lascompañías privadas vuelve el control legal incluso másdifícil.

Los códigos laborales fueron revisados paraproteger los derechos y las condiciones de servicio de lostrabajadores durante y después de la privatización yliquidación de las compañías. Aunque el código laboralestipula el salario mínimo, la mayoría de los trabajadoresperciben sueldos por debajo del mínimo estipulado. Lacomplacencia de los organismos encargados de aplicar estalegislación y el analfabetismo de los trabajadores. perpetúanla explotación.

Equidad politica

Cuando Zambia reintrodujo la pluralidadpolítica en octubre de 1991, el país fue considerado un modelopara la democratización en Africa. Sin embargo, el MovimientoPara la Democracia Pluripartidista (MMD) del presidente Chilubano consiguió reformar el proceso electoral de manera queasegurase la completa participación de la ciudadanía en laselecciones. Las elecciones generales de 1996 fueron ampliamentecondenadas en la medida que se las consideró manipuladas por elMMD. Tanto el principal partido de oposición como otros seispartidos boicotearon las elecciones y la participación delelectorado fue escasa. Desde 1991, en Zambia el derecho al votose ha vuelto menos accesible.

También hasta hace poco el movimiento sindicalde Zambia era uno de los más fuertes y militantes de Africa(Simutanyi, 1996) El surgimiento de los gremios en los primerosaños de la lucha nacionalista fue germinal para la organizaciónpolítica de Zambia. La reintroducción de la políticapluralista de 1990 dependió del fuerte apoyo de los movimientosobreros, que también proveyeron el principal liderazgo del nuevomovimiento político de masas (MMD). Consciente del enorme poderpolítico del movimiento sindical, que proviene de suestratégica posición en la explotación de las minas de cobre,el gobierno dictó leyes para institucionalizar las relacionesindustriales en un esfuerzo para desestimular las huelgas ypromover relaciones industriales pacíficas. Los sindicatoshan sido debilitados por las pérdidas de empleo, en la medida enque el gobierno se ha desinteresado de la economía. Lostrabajadores que pierden sus empleos pierden su afiliación a lossindicatos. El estado t controla a los sindicatos creandodivisiones entre ellos o implantando en sus administracionespersonal clave y pro-gubernamental (Mufune, 1996). Cuando esto hafracasado, ha tomado medidas de fuerza para controlar y suprimirlas huelgas, incluyendo el despido de todos los trabajadores.

Del mismo modo, en comparación con otrospaìses de Africa, el sistema judicial en Zambia es relativamenteindependiente. Incluso durante el sistema políticounipartidista, fue relativamente libre. Como observa Maipose(1996) el desafío para el nuevo régimen político consiste enedificar y relizar mejoras sobre lo que ya se ha logrado. Algunosanalistas señalan que la voluntad del Poder Ejecutivo depermitir que los casos en contra del Estado se lleven adelantesin obstáculos, evidencian la continuidad de la independenciadel Poder Judicial.

Sin embargo, la independencia del PoderJudicial se encuentra minada de dos maneras: en primer término,las decisiones de la Corte, tanto durante el gobierno anteriorcomo durante el presente, han tendido a favorecer al estado al nocuestionar los méritos de las acciones estatales en asuntosconstitucionales; en segundo lugar, existe la tendencia deretirar a los jueces de las cortes y designarlos para cargospolíticos.

La libertad de expresión está garantizada porla constitución de Zambia. Esta libertad ha sido largamenteprotegida y fortalecida desde la reintroducción, en 1991, delsistema multiparidario. Sin embargo, evoluciones políticasrecientes han demostrado que la permanencia de la libertad deexpresión pende de un hilo.

Como observan Chikulo y Sichone (1996), desdeel arribo al gobierno del MMD han ocurrido muchos incidentes enlos cuales el gobierno y/o autoridades principales del MMD hanintentado restringir la libertad de expresión. Algunos casoscomo el arresto de tres periodistas de la prensa independiente yel intento de restringir el debate público durante la campañade la controvertida constitución de 1996 lo prueban.

Equidad étnica y religiosa

Existe actualmente consenso general acerca deque el conflicto étnico no es una continuación del tribalpre-colonial sino que constituye principalmente, tanto en lasáreas rurales como urbanas, un aspecto de la políticacontemporánea. Así, ya no es el tradicional anciano de la aldeasino que son los miembros de la joven y educada élite y otroselementos de la clase media quienes han apelado a la"etnicidad" para asegurar su éxito, tanto en lacompetencia politica y económica como en la política electoral(Scott, 1978).

Para superar la rivalidad étnica, el expresidente Kaunda diseñó una estrategia política que habríade moldear a los zambianos hacia una Nación Unida. Estaestrategia dependia de la ingeniería política llamadaeufemísticamente "equilibrio tribal". Usando eleslogan ‘Una Zambia, una nación’, el gobierno delpresidente Kaunda deliberadamente designó a funcionariospúblicos fuera de sus áreas de origen, estimuló losmatrimonios inter-étnicos y, lo más relevante, aplicó elprincipio de balance tribal para las designaciones de sugabinete. Cualesquiera hayan sido los méritos y deméritos de lafórmula étnica de Kaunda, su gobierno tuvo éxito al modelarlos diversos grupos étnicos y convertirlos en una entidadllamada zambianos, con sus propios valores nacionales, creenciasy cultura diferentes a los de los países vecinos. Así, juntocon Tanzania, Zambia se convirtió en uno de los pocos paísesafricanos que no ha experimentado serios conflictos étnicos.

Sin embargo, los logros del anteriorgobierno están siendo erosionados por el actual gobierno del MMDy la etnicidad está asomando su horrible cabeza. Existe unacreciente percepción de que se da un predominio de la etniaBemba (el presidente pertenece a ella) en las institucioneseconómicas y políticas del país. El predominio Bemba esparticularmente obvio en la designación de viceministros,secretarios permanentes y diplomáticos. De forma similar, lasdesignaciones para altos cargos en empresas estatales se haninclinado hacia quienes hablan suidioma. Esto parece estaracompañado de una sutil entronización, de la lengua Chibemba alrango de lengua nacional.

Equidad de género

En Zambia las inequidades basadas en el génerose dan tanto a nivel hogareño y comunitario como a nivelnacional. Si bien realizan la mayor parte de la labor desubsistencia en los hogares y son las más importantesproductoras en la agricultura, las mujeres en su mayor partepermanecen como meras implementadoras de decisiones tomadas porlos hombres y a pesar de los esfuerzos gubernamentales, lasmujeres todavía se encuentran sub-representadas en los procesosde toma de decisiones en todos los niveles.

La adopción de decisiones en la familiapromedio de Zambia se encuentra dominada por el esposo. Estadominación está basada en su más fuerte posición económica yen las tradiciones que prevalecen entre los distintos gruposétnicos de la sociedad zambiana. Los procesos de socializaciónfijados en la cultura y tradiciones condonan la superioridadmasculina. A las mujeres se las enseña a ser sumisas, ,a nodiscutir y a no ser autosuficientes. Las muchachas crecencreyéndose inferiores a los muchachos. De ahí también, laenorme cantidad de víctimas de violencia doméstica pese a queorganizaciones de mujeres (como "Mujeres para elCambio", WILDAF y YWCA) han diseñado programas y campañase instrumentado refugios.

Munachonga (1989) argumenta que la falta departicipación de la mujer en la toma de decisiones tambiéndimana del colonialismo. Esta investigadora considera que laintroducción de una economía de cultivo comercial cambió losroles económicos de los hombres y las mujeres de Zambia, asícomo las bases de la toma de decisiones hogareña en perjuicio dela mujer.

Esta falta de voz de las mujeres se vereforzada por prácticas tradicionales como el lobola o‘precio de la novia’ que son desarrolladas por lamayoría de los grupos étnicos del país. El lobola le otorga alos maridos derechos sobre los poderes productivos yreproductivos de sus esposas (Sampa, 1997). Munachonga (1989)observa que, dadas las actuales dificultades económicas queexperimenta Zambia, los padres capitalizan los pagos dematrimonio de sus hijas y se oponen al divorcio para evitar tenerque reembolsar el lobola.

Aunque un creciente número de mujeres aspira ala carrera política, ésta se encuentra dominada exclusivamentepor varones. Un grupo de monitoreo independiente -la FundaciónPara El Proceso Democrático (FODEP)- atribuye la escasaparticipación de la mujer en la vida política nacional a lospatrones de la educación -que las preparan, en primer término,para las tareas domésticas- y a la renuencia de los hombres -apesar de las declaraciones en contrario- a aceptar a las mujerescomo socios igualitarios en la esfera política.

Desde la independencia, se ha mantenido bajo elnúmero de mujeres designadas para posiciones ministeriales ocargos principales en el gobierno y el servicio civil. Existeconsenso general acerca de que la posición de las mujeres hadeclinado desde la re-introducción de la políticamultipartidaria (Cuadro I)

Cuadro 1:

Autoridades de gobierno en 1996

Posición

Mujeres

Hombres

     
Ministros

1

23

Viceministros

4

34

Secretarios Permanentes

9

32

Directores

3

33

Jueces de la Suprema Corte

2

7

Jueces de la Alta Corte

3/4

14

Fuente: FODEP, 1996

Promedialmente, el porcentaje de participaciónparlamentaria de hombres y mujeres es de 94% y 6%respectivamente. El cuadro II muestra que el número de miembrosfemeninos del Parlamento (MPs) se ha elevado, de 1 en 1968 acerca de 15 en 1996.

Cuadro 2:

Parlamentarios hombres y mujeres

Año en que se desarrolló la elección

Parlamentarios hombres/mujeres

Total Electo
1968 Hombres

104

Mujeres

1

105

1973 Hombres

120

Mujeres

5

125

1983 Hombres

122

Mujeres

3

125

1988 Hombres

119

Mujeres

6

125

1991 Hombres

144

Mujeres

6

150

1996 Hombres

136

Mujeres

14/15

150

Fuente: FODEP 1996

El patrón de marginalización en la toma dedecisiones gubernamentales se repite a sí mismo en las empresasprivadas y sindicatos. Una encuesta ilustrativa, de 1993,relativa a los empleados de la Corporación Zambiana deSuministro Eléctrico (ZESCO) mostró que el número de mujeresen cargos administrativos era muy escaso. De 160 empleados encargos administrativos bajos, sólo 5 eran mujeres. Tanto losdatos laborales como salariales atinentes a la participación dela mujer son igualmente descorazonadores.

Por otra parte, si bien la Constitución deZambia les otorga a las mujeres derechos igualitarios ellas notienen derecho a la propiedad de la tierra en la leyconsuetudinaria, y tampoco pueden heredar propiedad familiar. Elnuevo esposo o el líder de la villa les puede dar a las mujerestierra para cultivar en su nuevo hogar marital. Estos‘derechos de uso’ terminan si finaliza el matrimonio,ya sea a causa de divorcio o de la muerte del esposo, y el uso dela tierra generalmente revierte sobre la familia de éste.

La Voluntad política

Actualmente en Zambia se realizan esfuerzospara mejorar el estatus socioeconómico de las mujeres, así comopara incrementar su participación en el desarrollo social yeconómico del país. El gobierno, las ONG y la comunidad dedonantes están concentrándose en sus necesidades y estrategiasbásicas. Varias estrategias y programas están siendoimplementados para proveer a las mujeres de acceso a losrecursos, capitales y servicios sociales. Un creciente número deprogramas y proyectos se concentran en el acceso de la mujer a laeducación, al comercio, a una mejor salud y a la adopción dedecisiones. Las ONG están apoyando a las mujeres para para queaccedan al crédito a través de fondos especialmente financiadosy administrados.

El gobierno ha establecido un departamento paralas mujeres en la Comisión Nacional para el Planeamiento delDesarrollo (ahora parte del Ministerio de Finanzas). Aunqueloable, esto es insuficiente para lidiar con la naturalezacompleja de la inequidad de género en Zambia. La sociedad civildebe realizar esfuerzos concertados para asegurar que se adopteuna actitud más positiva hacia las mujeres. La sociedad civildebería presionar al gobierno para que adopte una PolíticaNacional de Género con el fin de corregir los prejuicioshistóricos y culturales.

REFERENCIAS

Anyango, P. Micro-Credit in Zambia,trabajo presentado en el National Summit on Micro-Credit inZambia, 20-22 de octubre, 1997.

Bratton,M. y otros. Political Participationin Zambia, 1991-1996: Trends, Determinants and USAID ProgrammeImplications, Special Study No. 5, 11, agosto 1997: MichiganState University

Chikulo, B. Local Government in the ThirdRepublic, en O. Sichone y B. Chikulo (editores), Democracyin Zambia: Challenges for the Third Republic. Harare: SapesBooks, 1996.

Elaborado por Francis Chigunta con la colaboración de Samuel Mulenga.

Puntos focales

Tratados internacionales sobre Derechos Humanos
ABCDEFH
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C 87 C 98 C 105 C 100 C 111C 138 C 182
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