Estancados en el desarrollo y con temor a envejecer

Maggie Schmeitz
Stichting Ultimate Purpose

La red de seguridad social que proporcionaría a la población las medidas de protección social garantizadas en la Constitución está llena de agujeros. Las prestaciones brindadas son tan mínimas que resultan ineficaces, mientras servicios como la atención médica gratuita son utilizados por numerosas personas que no la necesitan, pero no están a disposición de otras que sí. Entre tanto, las bajas tasas de empleo generan inquietud acerca de si los planes de seguridad social se podrán sostener en el futuro.

La Constitución de la Repúblicade Suriname menciona que la justa distribución del ingreso nacional como mediode extender el bienestar y la prosperidad a todos los segmentos de la poblaciónes uno de los objetivos sociales del Estado (Artículo 6). Ordena al Estadocrear las condiciones necesarias para satisfacer necesidades básicas como eltrabajo, la alimentación, la salud, la educación, la energía, la vestimenta ylas comunicaciones (Artículo 24)*.


Agujeros en la ‘red de la seguridadsocial’

Los principios que fija la Constitución se manifiestan principalmente a travésde las políticas del Ministerio de Asuntos Sociales y Vivienda (MASV). Esteministerio es responsable de la Red de Seguridad Social (RSS), que apunta a losgrupos considerados incapaces de trabajar por su sustento, como los ancianos,los niños y las niñas (hasta los 18 años) y los discapacitados, así como loshogares pobres con jefatura femenina y otros hogares que viven en la pobreza(MASV, 2007).

La asistencia material que ofrece la RSS incluye los servicios generales que seproporcionan a todo hogar que cumpla con los criterios obvios (hogares con niñosy niñas menores de edad, personas mayores de 60 años o discapacitados),independientemente del ingreso, como las subvenciones infantiles, las pensionesa la vejez y la ayuda financiera para los discapacitados. También hay serviciosdirigidos específicamente a los hogares que viven en la pobreza, tales comoasistencia financiera, atención médica gratuita, el programa de alimentos parala infancia y el programa de necesidades escolares (MASV 2007).

Lo primero que debemos observar acerca de las distintas formas de asistenciamaterial dadas a los hogares y a las personas residentes en instituciones es quela cantidad efectiva de dinero distribuido es tan escasa que hace que elservicio carezca prácticamente de utilidad. Por ejemplo, en los casos dedesempleo, los hogares integrados por dos adultos y dos niños reciben unaasistencia financiera de USD 3,27 por mes (MASV 2007)[1].En comparación, la línea de pobreza para esos hogares varió de USD 365 a USD429 entre los años 2005 y 2006 (DGE, 2006)[2].Es triste ver que la gente sigue solicitando este tipo de asistencia ya que, enla mayoría de los casos, el boleto del autobús que los trasladará pararecibir la prestación absorberá 50% de la misma.

Otras cosas que debemos observar del funcionamiento de la RSS en las últimas décadases la insuficiencia de cooperación y coordinación entre los distintosservicios, la falta de criterios uniformes y de un banco de datos central y loselevados costos administrativos (MASV 2007).


Atención médica gratuita: ¿para quiénes?

La provisión de tarjetas gratuitas de atención médica ayuda a ilustraralgunas de las deficiencias actuales del sistema de seguridad social. Laspersonas que tienen derecho a recibir la atención médica gratuita (AMG) sedividen entre los hogares con ingresos mensuales hasta USD 14,55 (los llamadosindigentes) y los hogares que están un poco mejor, con ingresos mensuales entreUSD 14,55 y USD 29,09 (insolventes). Estos criterios no se ajustaron a lainflación en los últimos cinco años, aunque las tasas de inflación fueronconsiderables.

En su informe sobre la reforma del sector de la salud, Hindori (2003) sostieneque las tarjetas de AMG sólo deberían entregarse a 5% de la población, peroque en los hechos se expidieron a 30%. Se calcula que 36% de los hogares quereciben la tarjeta no pueden considerarse pobres y que 23% de los hogares que son pobres no la reciben, ni ninguna otra forma de seguro de salud.

La cantidad de titulares de tarjetas deAMG aumentó de 111.814 en 2002 a 165.510 en 2006, lo cual demuestra que latarjeta se sigue expidiendo a un número creciente de hogares, aunque en loshechos no es posible que las personas puedan subsistir con un ingreso inferior aUSD 30 por mes. Cuando comparamos la cifra con la población total (492.829habitantes según el Informe del Censo 2005) hallamos que un tercio de lapoblación utiliza tarjetas de AMG destinadas a los más pobres de los pobres.Las cifras parecen comprobar algo que todos ya saben por experiencia: laspersonas que el seguro de salud del Estado no cubre y que no están dispuestas apagar un seguro privado o no pueden hacerlo, optan en cambio por la compra o laadquisición mediante argucias de una tarjeta de AMG.

TABLA 1. Cobertura de los costos de la atención médica

Pago de la atención médica

Cifras absolutas

Como % de la población

SZF (empleados públicos)

96.248

19,5%

SZF (trabajo independiente)

8.826

1,8%

MM (cobertura en el interior)*

30.657

6,2%

Atención Médica Gratuita

114.740

23,3%

Empresa

49.396

10,0%

Seguro privado

17.070

3,5%

Sin seguro (pago propio)

93.342

18,9%

Otro/no sabe/no responde

82.550

16,8%

Total

492.829

100,0%

Fuente: Dirección General de Estadística (2004). Séptimo censo general de población y vivienda deSuriname. Versión editada de la Tabla 13, p. 54 del Informe del Censo2005.
*
Medical Mission(MM) es una ONG delegada por el gobierno para proporcionar servicios de atenciónmédica primaria a las personas de áreas rurales.

Según los resultados del último censo (ver Tabla 1), el Fondo Nacional deSeguro de Salud (SZF) cubre sólo a 21,3% de la población y la abrumadora mayoríade este grupo está integrada por empleados públicos. El motivo de que muchaspersonas sigan trabajando como empleados públicos es que como tales cuentan conseguro médico, aunque realicen actividades empresariales mucho más lucrativasen otros ámbitos (GCAP Action Group, 2005). La tradición que practican lospartidos políticos de ‘recompensar’ a sus seguidores luego de laselecciones con un empleo público carga aun más la pequeña base financiera delSZF. Como consecuencia, los usuarios del SZF se quejan con frecuencia ante laescasa disponibilidad de medicamentos, el mal servicio, las tarifas adicionalesobligatorias, los largos períodos de espera y la inconveniencia de los horariosde servicio en las clínicas (Hindori, 2003). Este tipo de quejas es mucho máscomún entre los titulares de las tarjetas de AMG.

Vale la pena señalar que según las declaraciones de las y los interesados, elporcentaje de hogares con titulares de tarjetas de AMG (23,3%) es muy inferior alos registros de inscripción del MASV (32%). Esto también se puede explicarpor la relativamente alta movilidad entre el grupo sin seguro y el grupocubierto por la AMG (Hindori 2003). Asimismo, el porcentaje de personas sinseguro (18,9%) y las personas que ignoran si están aseguradas (16,8%) esalarmante. Ambos grupos combinados suman un total de 35,7% de la población. Porlo habitual, las personas sin acceso al seguro son trabajadores del sectorinformal, personas que están (temporalmente) desempleadas, empleados enempresas que no incluyen seguro médico como parte de su convenio laboral, oinmigrantes indocumentados.


¿Bendita vejez?

El país cuenta desde 1973 con un plan General de Pensiones a la Vejez (AOV)[3].Para tener derecho a la pensión hay que vivir en Suriname, haber cumplido 60 añosy ser de nacionalidad surinamesa. Las estadísticas muestran el incrementoconstante en la cantidad de pensionistas, de 30.000 en 1990 a más de 40.000 en2005 (Jubithana, 2007a). El número de pensionistas equivalía en 2004 a 25% dela población activa en edad de trabajar. Si suponemos que todas las personasque trabajan pagan sus aportaciones al AOV, entonces habría cuatro personastrabajadoras activas para cubrir los costos de cada pensionista. Sin embargo,las personas que trabajan en el sector informal no aportan al plan (Jubithana,2007a).

La intención original del AOV era complementar las pensiones recibidas deempleos anteriores, pero en la práctica muchos adultos mayores dependen delplan para sobrevivir. Esto se explica en primer lugar, por el gran segmento deadultos mayores que no trabajaban en el sector formal y, por lo tanto, noaportaron para su jubilación y también porque las pensiones no estánindexadas (a la inflación) ni ajustadas a los salarios reales. Por lo tanto,las pensiones con base en el empleo no garantizan la seguridad social para lamayoría de los adultos mayores. Jubithana (2007c) sugiere que se brindaría másjusticia social con la creación de un tope para los adultos mayores que tenganbuenas pensiones. Resulta paradójico que entre los beneficiarios del AOV por elrégimen actual se incluyan ex directores, parlamentarios y ministros degobierno[4].Una pequeña proporción de adultos mayores (7,39%) no recibe prestación algunadel AOV. Este grupo está integrado en su mayoría por inmigrantes que nuncaobtuvieron la nacionalidad surinamesa.

A partir de enero de 2006, el pago mensual de la prestación del AOV se aumentóa USD 81 (DGE, 2006). Los aumentos aplicados en un período de 15 años (de 1990a 2005) no se mantuvieron a la par de la inflación, lo que significa que amenudo los adultos mayores deben encarar un nivel de vida considerablementeinferior al que tenían antes (Jubithana, 2007c). Esto es más chocante envirtud de que 59% de las personas entre 60 y 64 años y 47% de los mayores de 65años siguen al frente de hogares con tres o más personas. Jubithana (2007a)sugiere con cautela que es probable que en estos casos las prestaciones del AOVdeban sostener a más personas que al beneficiario individual. Esto no es nadaimprobable: las organizaciones de beneficencia a menudo informan que los abuelosse quedan con sus nietos cuando un hijo o hija emigra (por lo común a los PaísesBajos, pero también del medio rural a la capital o a Guyana Francesa) en búsquedade una vida mejor. Lamentablemente, las promesas de “volver a buscar a loshijos una vez que están instalados” con frecuencia no se cumplen. El contactose hace cada vez más esporádico y luego de un tiempo sencillamente cesa. Estefenómeno también lo reportaron organizaciones regionales de mujeres como la
Asociación Caribeña para la Investigación y AcciónFeministas (CAFRA). Hace falta másinvestigación para determinar hasta qué punto esto desempeña un papelmultiplicador en el problema de los adultos mayores que viven en la pobreza y enla pobreza extrema.


Avances hacia mayor justicia y seguridadsociales

El gobierno reconoce la ineficacia del sistema de protección social y declaróque el fortalecimiento y la modernización de la RSS es una prioridad en su Plande Desarrollo Anual 2006-2010. Con el apoyo del Banco Interamericano deDesarrollo se inició un proyecto de cooperación técnica, que resultó en unaEvaluación de Fortalecimiento Institucional y una Estrategia de Reforma de laRed de Seguridad Social. Los principales elementos de la estrategia son lasmejoras de la eficiencia (mejora de lacoordinación, los procedimientos de selección, seguimiento y evaluación), el desarrollode capacidades (dentro del MASV y en la sociedad civil) y el fomentodel desarrollo humano (educación y acceso al mercado de trabajo) (Blank yTerborg, 2007). Una mejora importante alcanzada hasta la fecha es lainformatización de los archivos de los usuarios del MASV. Sin embargo, elfomento del desarrollo humano es fundamental para alcanzar la seguridad socialsostenible y perspectivas positivas para el futuro.


La mitad de la población en edad laboral desempleada

Las estadísticas muestran que sólo 50,7% del total de la población enedad laboral tiene trabajo, con una tasa de desempleo de 14,7% (DGE, 2005). Esde especial preocupación que sólo 17,7% de las mujeres declaren tener trabajo.En el grupo económicamente inactivo (un total de 36,5%) las mujeres representanla mayoría, con 25,2%. Las personas que se declaran inactivas económicamente yque se ocupan de sus casas (37.247 mujeres frente a 605 hombres) sondependientes del salario y la pensión (si la hubiere) de otra persona y, por lotanto, son sumamente vulnerables. No hace falta ser vidente para prever que laspersonas que integran esta categoría y que no están casadas (17.209)probablemente sean usuarias del MASV durante toda su vida.

Actualmente, los empleos públicos comprenden aproximadamente 44% del total delos empleos y las mujeres ocupan la mayoría de los empleos públicos de menorjerarquía. Cuando los salarios de los empleados públicos se comparan con la líneade pobreza en los años 2005 y 2006 para hogares con dos adultos y dos niños(USD 365 a USD 429) (DGE, 2006), vemos que 65% de ellos (24.292 en un total de37.303) perciben ingresos que los ubican por debajo de la línea de pobreza. Lacontratación en masa de funcionarios de baja jerarquía, especialmente luego delas elecciones, es la forma en que los sucesivos gobiernos ocultan el desempleoreal y lo poco o nada que hacen para impulsar la producción y el espírituempresarial (Schmeitz, 2006).

La Constitución de Suriname reconoce el trabajo como el medio más importantepara el desarrollo humano (Artículo 25). El Estado ratificó todas lasconvenciones internacionales más importantes relativas a la igualdad deoportunidades y de acceso al empleo. Necesitamos todas las habilidades, talentosy mano de obra que poseamos para crear una sociedad socialmente justa para todosy todas. Si continúa la tendencia creciente en la cantidad de usuarios de losservicios sociales, es muy probable que los beneficiarios superen a las personasque trabajan en menos de 50 años. Por entonces todos estaremos estancados en eldesarrollo y con temor a envejecer.


Referencias

Blank, L. y Terborg, J. (2007). Suriname SocialSafety Net Strategy.Paramaribo:Ministerio de Asuntos Sociales y Vivienda/Banco Interamericano de Desarrollo.

Constitución de la República de Suriname, enmendada por Ley del 8 de abril de1992.

GCAPAction Group (2005). They say there is nomoney; Voices of the Street Social Summit Suriname, Vaillantsplein Paramaribo 14September 2005. Wanica: Stichting Ultimate Purpose.

DGE (Dirección General de Estadística) (2001). Poverty Lines andPoverty in Suriname. Suriname in Ciphers No. 191-2001/02. Paramaribo: DGE. Mayo.

DGE (2005).Seventh General Populations and HousingCensus of Suriname, Volume II: Employment and Education Characteristics.Paramaribo: DGE. Noviembre.

DGE (2006). Basic Indicators 2006-I. Paramaribo: DGE.Junio.

Hindori,M. (2003). Health Sector Reform inSuriname. Paramaribo: Ministerio de Salud/BID. Disponible en:<www.volksgezondheid.gov.sr/download/>.

Jubithana-Fernald, A. (2007a). “Insights in Old Age Pension in Suriname PartI”. De Ware Tijd, 11 de mayo, p. D1.

Jubithana-Fernald, A. (2007b). “Insights in Old Age Pension in Suriname PartII”. De Ware Tijd, 11 de junio, p.D7.

Jubithana-Fernald, A. (2007c). “Insights in Old Age Pension in Suriname PartIII”.
De Ware Tijd, 17 de junio, p.B8.

MSAV (Ministerio de Asuntos Sociales y Vivienda) (2007).
Note on Necessity for Reform of the Social Safety Net in Suriname. Paramaribo:MSAV.

Schmeitz, Maggie (2006). PoliticalPatronage and Bondage. Wanica: Stichting Ultimate Purpose.


Notas:

* Uno de loscomponentes del ICB fue imputado en función de información de países de nivelsimilar.
[1] Las cifras en dólaresde Suriname se convirtieron a dólares de Estados Unidos a una tasa de cambio deSRD 2,75 = USD 1.
[2] La línea depobreza utilizada se basa en una canasta familiar con 28 productos (DGE, 2001).
[3] Los holandesesinstalaron el sistema antes de la independencia del país en 1975.
[4] Por el sistemavigente, una persona que haya cumplido funciones de ministro de gobierno almenos por un año tiene derecho a recibir una pensión equivalente a 40% delsalario más alto correspondiente a un secretario permanente (Jubithana, 2007b).

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