España

"Uno de los principios de los que no para de hablarse es de la necesidad de no dejar a nadie atrás, pero ¿atrás de qué?". Así comenzaba Bárbara Adams, del Global Policy Forum, su presentación del Documento 'Goals For The Rich' (Objetivos para los ricos), el primer día de talleres del Foro Social Mundial celebrado en la capital de Túnez entre los días 24 y 28 de marzo. La cuestión de qué desarrollo, para quién y cómo ha estado presente durante todo el Foro Social Mundial en distintos talleres, conferencias y asambleas. Mientras las grandes decisiones son tomadas en las conversaciones intergubernamentales, ha habido varios temas que han alimentado las discusiones en torno al trabajo de las ONGD a partir del año que viene.

Los países andan negociando la Agenda Post 2015 en Naciones Unidas, cuyo borrador establece 17 objetivos de desarrollo sostenible que deberán ser alcanzados en el año 2030. A diferencia de lo que pasó en el 2000 con los Objetivos del Milenio, la idea es que ahora todos los países del mundo tengan metas que alcanzar independientemente de que sean países más o menos ricos. Que no sea una agenda exclusivamente focalizada en la pobreza más extrema o en proporcionar acceso a cuestiones básicas a los millones de personas que aún carecen de ellas. Se habla abiertamente de que sea una agenda “transformadora”, es decir, que modifique los patrones de producción, de comercialización y de consumo por otros más sostenibles ecológicamente, menos excluyentes en lo social y que por lo tanto permitan equiparar oportunidades para toda la población mundial.

Plataforma 2015 y más presenta la publicación Donantes que se ayudan a sí mismos dedica una nueva mirada a la cadena de la ayuda, esta vez desde el punto de vista de los donantes: ¿Qué supone la ayuda para ellos?, ¿constituye verdaderamente un esfuerzo redistributivo (de poder y de recursos) a escala global?, ¿supone un impulso a los procesos de desarrollo por su parte?, ¿es, por el contrario, un instrumento de promoción de intereses y búsqueda de beneficios para estos y sus grupos de interés?, ¿puede ser ambas cosas a la vez?

En España toda la ciudadanía está al tanto de que el 2015 se aventura como año cargado de citas electorales, que se presentan con mayor interés del habitual a causa del novedoso panorama electoral que adelantan las encuestas de intención de voto. Probablemente, serán muchos menos quienes estén al tanto de que en este mismo 2015 ha de establecerse un acuerdo mundial sobre la denominada Agenda Internacional de Desarrollo Post2015. Lo cierto es que la relación entre nuestros procesos electorales y las negociaciones que todos los gobiernos del mundo celebran en el marco de las Naciones Unidas es mucho más estrecha de lo que suele pensarse.

La energética es una de las políticas con mayor importancia para el análisis de la coherencia de políticas para el desarrollo. En el caso español explican esta importancia factores como su elevado impacto ambiental tanto en los países suministradores como en el propio territorio, sus impactos sociales y económicos, su influencia en la toma de decisiones en otras políticas, su carácter parcialmente transferido en el marco de la Unión Europea, la complejidad en la construcción de su modelo energético, su sistema de precios, su influencia en el creciente problema de la pobreza energética, o su enorme dependencia de fuentes energéticas externas y altamente contaminantes. Estos rasgos y efectos de la política energética evidencian también que se trata de un ámbito de análisis necesario, apasionante y extremadamente complejo.

La publicación describe los porqués y los impactos del creciente peso de la cooperación financiera reembolsable en el sistema de la ayuda oficial al desarrollo.

El mantenimiento del presupuesto para ayuda reembolsable, sostiene el autor, Pablo J. Martínez Osés, en el contexto de abrupta bajada de las otras modalidades de financiación dibuja un desplazamiento de las prioridades y estrategias de la cooperación española, que trata de configurar una nueva narrativa desbordada de referencias al papel del sector privado, de los mercados y del crecimiento económico como fundamentos del modelo de desarrollo que se desea promover.

La política española de cooperación internacional para el desarrollo muestra sus mayores debilidades y síntomas de agotamiento, sostiene la Plataforma 2015 y más, capítulo español de Social Watch. Se trata de problemas que afectan más intensa y directamente a las poblaciones y colectivos con mayores niveles de desprotección y vulnerabilidad que ponen de manifiesto el fracaso colectivo en el cumplimiento de los Derechos Humanos.

No sólo son problemas de naturaleza ética y política, sino que suponen la mayor amenaza para la humanidad y para el planeta, al tiempo que constituyen el principal desafío para el proyecto de una gobernanza global centrada en la garantía de los derechos de todas las personas del mundo.

En el último cuarto de siglo la globalización de la economía mundial y las oleadas de desregulaciones y privatizaciones han favorecido la aparición y el aumento del poder de las grandes empresas transnacionales. Al calor de este impulso el sector de las grandes empresas ha alcanzado una enorme influencia tanto en el ámbito político como en el sistema económico global.

La cooperación para el desarrollo sólo puede tener éxito si va acompañada de regulaciones de comercio sostenible. La clave para conseguir un desarrollo sostenible y justo es la coherencia de políticas en las naciones más ricas. Con el fin de permitir que el comercio y la cooperación se puedan complementar entre ellas, en los próximos cuatro años el ministerio va a tener que hacer equilibrios con respecto a temas clave, lo que implicará que los distintos actores involucrados jugarán un papel crucial.

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