La pandemia de Covid-19 afecta a todo el mundo, pero de formas diferenciadas, y profundiza las desigualdades estructurales dentro y entre países.

La confluencia de la emergencia sanitaria y la crisis económica ha mostrado las desastrosas consecuencias de socavar la gobernanza democrática y debilitar los servicios públicos. La crisis ha suscitado muchas conversaciones sobre solidaridad. Pero la brutal competencia entre países por las vacunas muestra que la solidaridad se usa simplemente como una frase retórica. Los intereses de una élite privilegiada continúan dominando. Las perspectivas de recuperación divergen peligrosamente dentro y entre países y regiones. El lema “No dejar a nadie atrás” de la Agenda 2030 parece una burla.

La pandemia de COVID-19 y las respuestas nacionales llevaron al mundo al borde de un confinamiento total. La economía y la vida social y cultural prácticamente se paralizaron en muchos lugares, se cerraron fronteras y se interrumpió el comercio. En todo el mundo, los Estados intervinieron con diferente intensidad, restringiendo las libertades de sus ciudadanos con el fin de frenar la pandemia y evitar que sus sistemas de salud colapsaran.

Las consecuencias políticas, económicos y sociales a largo plazo de la COVID-19 todavía no se pueden predecir plenamente.

Este fue el tema de la sesión de hoy de la XI Asamblea Regional de la Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (CLADE), que se está llevando a cabo desde el 13 de octubre al 26 de noviembre del presente año.

Realizando un proceso que conduce a la Asamblea, se están organizando una serie de siete encuentros públicos virtuales, en los que se analiza la actual coyuntura regional e internacional del derecho humano a la educación, contribuyendo a la definición de estrategias de acción política para la red CLADE en los próximos dos años.

El sexto evento público, organizado por CLADE en alianza con la Campaña Argentina por el Derecho a la Educación (CADE), la Campaña Peruana por el Derecho a la Educación (CPDE), la Red Global Glocal por la Calidad Educativa (RGGCE) y la Red Espacio sin Fronteras (ESF), tuvo como tema los “Rasgos de la coyuntura internacional en la pandemia y post pandemia”.

El mundo está atravesando una crisis de salud pública que se está convirtiendo en una crisis económica y social global. El Foro Político de Alto Nivel para el Desarrollo Sostenible (FPAN) fue una de las primeras reuniones intergubernamentales importantes con participación universal y amplio compromiso de los interesados desde el inicio de la crisis.

“Es fundamental que las Naciones Unidas envíen un mensaje contundente a todas las personas demostrando que podemos forjar un consenso y dar una respuesta multilateral a la pandemia de COVID-19, y que estamos comprometidos a reconstruir mejor después de la pandemia, con la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible como nuestra hoja de ruta. Los países, las sociedades, los jóvenes y los medios de comunicación buscarán orientación en las Naciones Unidas”, dijo Mona Juul, presidenta del ECOSOC.

El 16 de julio, el Foro Político de Alto Nivel sobre el Desarrollo Sostenible (FPAN) virtual de este año llegó a su fin. El FPAN es el principal organismo de las Naciones Unidas que monitorea el progreso anual en la implementación de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en todo el mundo. La crisis de COVID-19 ha exacerbado las desigualdades y ha puesto en peligro los avances en materia de desarrollo que ya estaban en peligro antes de la pandemia mundial.

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