Egipto

Informe 2013

Two years of January 25 revolution

Almost two years have passed since human rights and feminists organizations expressed their deep concern at the escalation of policies that reinforce impunity, do not protect citizens and do not guarantee the right of peaceful assembly. The exclusion of women from the public sphere through direct incitement and aggression must be condemned. The heinous crimes of sexual violence can not be separated from the decline of the social status of women. The revolution of January 25, as the Egyptians call it, is the fourth in the last hundred and thirty years. The modern national movement has sought an effective national sovereignty, particularly with regard to economy and the ability to ensure socio-economic justice in the distribution of wealth and income. The Egyptian people discovered that without internal democracy it is impossible to preserve the conquests from previous revolutions. January 25 revolution asserts, then, the centrality of democracy, not only as a utopian goal, which practical implementation would be deferred indefinitely, but to lay the foundations of a modern, independent and prosperous country.

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Manifestación en la Plaza Tahrir,
Cairo.(Foto: EACPE)

Casi dos años después de que las organizaciones de derechos humanos y feministas expresaran su profunda preocupación por la escalada de políticas que refuerzan la situación de impunidad y no protegen a los ciudadanos ni garantizan el derecho de reunión pacífica. La exclusión de las mujeres de la esfera pública a través de la incitación directa y la agresión debe ser condenada. Los crímenes atroces de violencia sexual no se pueden separar de la disminución del estatus social de las mujeres.

La Revolución del 25 de enero, como lo llaman los egipcios, es la cuarta en los últimos ciento treinta años. El movimiento nacional moderno ha intentado una eficaz soberanía nacional, en particular en lo que respecta a la economía y la capacidad de asegurar la justicia socioeconómica en la distribución de la riqueza y de ingresos. El pueblo egipcio descubrió que, al no haber democracia interna, es imposible preservar las conquistas de las revoluciones anteriores. La del 25 de enero afirma entonces la centralidad de la democracia, no sólo como una meta utópica, cuya implementación práctica sería diferida indefinidamente, sino para sentar las bases de un país moderno, independiente y próspero.

Carteles con el rostro de los
candidatos presidenciales en
El Cairo. (Photo: gr33ndata/
Tarek/Flickr/CC)

La Asociación Egipcia por el Fortalecimiento de la Participación Comunitaria (EACPE, punto focal de Social Watch en el país árabe) anunció que no realizaría tareas de observación electoral en los comicios presidenciales de esta semana por las restricciones impuestas por el gobierno a la sociedad civil.

Emblema del Proyecto Rakeeb

La tercera ronda de las elecciones en Egipto fue un ejercicio democrático, con escasos episodios de violencia e intimidación. La principal irregularidad fue una generalizada actividad proselitista en los locales de votación, que en algunos casos derivó en hechos de violencia esporádica. También se impidió el trabajo de observadores, según el Proyecto Rakeeb, creado por dos organizaciones de la sociedad civil. 

La EACPE integra la Coalición
Independiente para la
Observación de las Elecciones.

Transcurre desde el lunes la primera fase de las elecciones parlamentarias en Egipto, a pesar de la que partidos políticos y organizaciones de la sociedad civil, entre ellas la Asociación para el Fortalecimiento de la Participación Comunitaria (EACPE, punto focal de Social Watch en ese país) recomendaron postergarlas

Choques en Maspero.
(Foto: Youm7)

Veintiuna organizaciones humanitarias (entre ellas la Asociación Egipcia para el Fortalecimiento de la Participación Comunitaria, punto focal de Social Watch en ese país) acusaron esta semana al gobierno interino en El Cairo y al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas de incitar a la violencia religiosa que causó una treintena de muertes en Maspero este mes.

Fuente: SIAWI

Un proyecto de ley propuesto por un juez de Egipto que restringiría la custodia de las madres sobre los hijos, ordenaría la obediencia de la esposa a los designios del marido y prohibiría cosméticos tradicionales desató la protesta de organizaciones de la sociedad civil por su contenido contrario a los derechos femeninos.

Incidentes en Abbasiya.
(Fuente: Signalfire.org)

Fuente: Informe de Salma Shukrallah, Al Ahram.

Partidos políticos y organizaciones civiles, entre las que figura Mosharka (punto focal nacional de Social Watch), demandan que el Consejo Militar y el gobierno de Egipto asuman su responsabilidad por la violencia en Abbassiya. Los grupos solicitan una comisión independiente para investigar el episodio, al que comparan con la sanguinaria represión del depuesto régimen de Hosni Mubarak a manifestantes pacíficos en la plaza Tahrir de El Cairo en febrero.

Protestas en El Cairo. (Foto:
Danish-Egyptian
Dialogue Institute)

Fuentes: Al Ahram On LineThe GuardianInter Press ServiceANND's statement.

Partidos políticos y organizaciones de la sociedad civil que participan desde el viernes en una vigilia en la plaza Tahrir de El Cairo, entre ellas la Asociación Egipcia para el Fortalecimiento de la Participación Comunitaria (EACPE, punto focal de Social Watch), recalcaron el domingo sus demandas y convocaron a una “marcha del millón de personas” para el martes.

Manifestación en la Plaza Tahrir,
en enero. (Foto: EACPE)

Fuentes

Asociación Egipcia para el Fomento de la Participación Comunitaria

Magharebia.com

Instituto Cairo para Estudios de Derechos Humanos 

Veinte organizaciones de la sociedad civil egipcia recomiendan el ejemplo de Túnez: priorizar la redacción de la Constitución que regirá "las instituciones de un régimen democrático", lo cual implicaría postergar la celebración de las elecciones parlamentarias y presidenciales previstas para septiembre.

(Foto: Danish-Egyptian
Dialogue Institute)

Fuente: AWID

"Los logros de las mujeres de Egipto y el mundo árabe en las últimas décadas no fueron un obsequio, sino más bien consecuencia de un duro trabajo y de la lucha del movimiento por los derechos de las mujeres y sus defensores", advirtió la Red de Organizaciones por los Derechos de la Mujer en Egipto (NWRO) en una declaración emitida este mes.